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La prueba del ácido

La supervivencia en política

Andrés Amieva

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Cada vez la política se transforma más en marketing. La consigna es la supervivencia, nadar a contracorriente del hartazgo popular, pero siempre se presenta un producto totalmente nuevo, renovado o una fórmula inédita.

La apariencia es clave, es vital para atraer a posibles votantes y si no lo cree así, nada más acuérdese de la elección anterior.

En las elecciones pasadas el PRI quiso vender una nueva cara, un nuevo PRI, y para ello se buscó un joven gobernador que diera la impresión de estar muy lejos de los viejos liderazgos tricolores, completamente alejado de aquellos dinosaurios que a la gente tienen harta.

Enrique Peña Nieto encarnó la candidatura y el intento de vender un nuevo rostro al PRI, y la gente lo compró, ganó las elecciones a Andrés Manuel López Obrador y a una desdibujada Josefina Vázquez Mota, del PAN.

Los resultados que acumula Peña Nieto en su sexenio, júzguelos usted.

Esta vez las cosas cambian, pues el hartazgo creció exponencialmente en el País contra todos los partidos, no nada más contra los tricolores.

Ahora el PRI parece que no está por la labor de vender un nuevo PRI, con un joven priista, aunque está la opción en Aurelio Nuño, secretario de Educación, o de Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo e hijo del ex presidente Miguel de la Madrid.

Se está promoviendo la idea de postular a un candidato no priista. ¡Sorpresas te da la vida! Total, los priistas ya cambiaron sus estatutos para que esto pueda hacerse realidad.

Sí, el priismo está por impulsar a José Antonio Meade, secretario de Hacienda, quien no es militante tricolor. Aunque también hay priistas que estarían por apoyar al secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, o José Narro Robles, secretario de Salud. Algunos iban con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pero ayer anunció que se bajaba de la contienda interna priista.

La elección del tapado atrae la atención de los mexicanos, como antes. Y se posiciona el PRI.

Pero en la oposición no cantan mal las rancheras. Está de moda ese afán de vender cosas que no son y para muestra está el Frente por México.

La izquierda, encarnada por el PRD, y la derecha, personificada por el PAN, ahora van juntos, con el Movimiento Ciudadano, de orígenes priistas.

Ahora están unidos, cuando antes eran enemigos. La lucha entre los liberales y conservadores lleva siglos y ahora están por encarar las elecciones presidenciales del 2018, hombro con hombro.

El marketing político está a todo vapor y los estrategas apuran los planes para presentar opciones que le den pelea al único que parece que seguirá siendo quien ha sido todos estos años, López Obrador con su Morena.

Esperemos y observemos.

andres.amieva@milenio.com

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