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Miércoles , 21.11.2018 / 00:24 Hoy

La prueba del ácido

El que se ríe, se lleva

Andrés Amieva

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Después de una consulta ciudadana llena de irregularidades para desechar de un plumazo el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, los primeros efectos se dejaron sentir en la economía y en la confianza de los inversionistas y, por supuesto, en las críticas de los opositores de AMLO.

El peso se deslizó y alcanzó niveles de cuando Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos, otros acusaron a Andrés Manuel López Obrador de haber devaluado la moneda, pero tampoco hay que exagerar. Hubo efectos que sí va a resentir México en cuestión de las calificaciones de riesgo-país y posibles inversiones, ya se verán.

Pero lo que se desató dentro de México fue una lucha entre seguidores y opositores. También se abrieron otros frentes entre seguidores de AMLO y líderes de opinión y medios de comunicación.

Los intentos de acallar a las voces que piensan diferente a López Obrador corrieron por las redes sociales. Alguien se expresa a través de Twitter y enseguida le caen reclamos por disentir del presidente electo y sus acciones.

El que López Obrador haya ganado el 1 de julio con más de 30 millones de votos no quiere decir que la libertad de expresión sea selectiva. Tan fue válida para los que criticaban a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, como ahora es válida para los detractores de López Obrador. La libertad es para todos. Que se expresen todos, es lo que necesita este país.

Los que obtuvieron puestos de elección el 1 de julio son empleados de los ciudadanos y como tales deben responder, sean rojos, verdes, guindas, azules, amarillos o el color que usted quiera.

Hay voces diciendo que la portada de la revista Proceso, un semanario que siempre ha mantenido una línea que cuestiona al poder, es un golpe bajo a López Obrador.

La portada de esta revista dice “AMLO se aísla. El Fantasma del Fracaso”. Y comenzaron a rasgarse las vestiduras sus seguidores. Los mismos que no protestaron por otras portadas en las que la revista cuestionaba a Fox, Calderón y Peña Nieto.

Los que antes criticaban, ahora no quieren ser criticados. Y los descalifican llamándoles “prensa Fifí”, así como Donald Trump se refiere a sus detractores como “Fake News”, (noticias falsas).

Todos los gobernantes quieren medios a modo, pero siempre habrá excepciones, honrosas, que no se los pondrán tan fácil y que cuestionen su quehacer en el gobierno. Bienvenidos esos medios.

Aquí no se trata de ser benevolentes con unos y con otros no, que rindan cuentas sobre su actuar en los gobiernos, porque sus decisiones afectan a todos, seguidores y detractores.

Libertad de expresión para todos.

andres.amieva@milenio.com

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