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Martes , 11.12.2018 / 12:32 Hoy

Columna de Amy Glover

¿Mayor PIB? Las mexicanas pueden

Amy Glover

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Hoy es el Día Internacional de la Mujer y esto invita a hacer una reflexión sobre la equidad de género no solamente desde una perspectiva de justicia social, sino como estrategia económica. Este año quisiera ofrecer a los lectores una razón pragmática y coyuntural para privilegiar una mayor participación de las mexicanas en la fuerza laboral: es un elemento clave para el crecimiento económico cuando el país necesita activamente buscar nuevos senderos hacia el desarrollo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) subrayaron el empoderamiento económico de la mujer como una prioridad para fomentar un mayor crecimiento en México y ambas organizaciones tienen datos duros que muestran que la equidad es un business case.

En México, solamente 45% de las mujeres forma parte de la fuerza laboral (82% en el caso de los hombres), por debajo de otros países de tamaño similar en América Latina y de los demás países de la OCDE (67% en promedio).

El FMI concluye que las razones de tan baja participación varían, y entre ellas se encuentran la escasez de guarderías, los prejuicios culturales y un estado de derecho endeble.

Un estudio del FMI muestra que los programas de estancias infantiles y las guarderías del IMSS han tenido éxito en fomentar una mayor participación femenina en la fuerza laboral (PFFL). Sin embargo, ambos programas son insuficientes en tamaño y alcance para satisfacer la demanda.

Invertir en este rubro sería de bajo costo y de alto rendimiento, y es algo que la Secretaría de Hacienda debería estudiar seriamente. Más que un costo, sería una inversión rentable, con un impacto positivo en lo social y lo económico.

En cuanto a los obstáculos culturales, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (2010) descubrió que las actitudes respecto a la participación de las mujeres en la fuerza laboral siguen siendo retrogradas. 40% de los hombres considera que las mujeres deberían trabajar exclusivamente en puestos tradicionales propios de su sexo, y 25% considera que sería aceptable hacer una prueba de embarazo como parte del proceso de selección para el empleo.

La reforma laboral de 2013 incluyó disposiciones contra prácticas discriminatorias como ésta, pero todavía hay mucho por hacer para asegurar que las reglas de equidad se cumplan.

Recientemente, otra fuente de ortodoxia económica, la revista británica The Economist, publicó un artículo que destaca al feminismo como herramienta de crecimiento económico. En un ensayo titulado “Hacer valer a las mujeres” hablan de una nueva tendencia de incluir un cálculo de impacto relacionado con el tema de género a la hora de elaborar los presupuestos gubernamentales. Por ejemplo, en Austria se redujo la tasa de impuestos para mujeres que contribuyen con un segundo ingreso al hogar (lo que hace suponer que todas están casadas); sin embargo, es una política que genera más impuestos para la tesorería del estado a la vez que fomenta la participación laboral de las mujeres.

Lejos de ser un tema que concierne exclusivamente a las mujeres, la equidad de género es una estrategia que asegura el éxito económico del país. Es imposible desarrollar al país sin la participación activa y plena de 51% de la población.

Todos coinciden en que las posturas del nuevo presidente de Estados Unidos ponen en duda el futuro de la relación bilateral, y por lo mismo hay que buscar nuevos mercados y fomentar el crecimiento interno. Si de construir puentes se trata, deberíamos empezar con la construcción de puentes entre nosotros mismos, y el empoderamiento de las mujeres sería un excelente lugar para enfocar los esfuerzos.

*Miembro del Comexi, estadunidense por nacimiento y mexicana por elección

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