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Viernes , 19.10.2018 / 13:51 Hoy

Columna de Amy Glover

Contraten y promuevan a mujeres

Amy Glover

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El empoderamiento económico de la mujer no es un tema de mujeres. Tampoco se trata únicamente de un tema de responsabilidad social o algo que se pueda delegar a una fundación creada por la empresa para implementar proyectos caritativos. Conformar un equipo de trabajo incluyente es una decisión de negocios, ya que está demostrado que genera valor.

Está de moda hablar de género, pero nos equivocamos cuando hablamos del tema solamente entre mujeres, como si fuera un asunto que no involucrara a los hombres y a toda la sociedad. Las mujeres conforman más de la mitad de la población y su falta de poder económico nos convierte en un país más pobre en todos los sentidos. Para crear una sociedad más equitativa, productiva y rica, tenemos que enfrentar este tema con toda la seriedad que amerita.

¿Dónde se encuentra el sector privado mexicano en cuanto a equidad de género? Muy lejos de la paridad. A escala global todavía hay un rezago importante —la participación de las mujeres en los consejos de administración no rebasa 16 por ciento en Estados Unidos, por ejemplo— pero en México la participación de las mujeres no llega ni a 6 por ciento, de acuerdo con el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade).

En un estudio de más de mil 600 empresas realizado por MSCI, aquellas que tenían por lo menos tres mujeres en su consejo reportaban un retorno sobre capital 36 por ciento mayor que las que no.

En un estudio de 21 mil 980 firmas en 91 países llevado a cabo por el Instituto Peterson de Economía Internacional y publicado en febrero de este año, se muestra una relación entre el número de mujeres en posiciones de liderazgo de la empresa y la rentabilidad de la misma. Según Marcus Noland, el vicepresidente de la organización, "lo que realmente importa no es si la empresa tiene una mujer CEO, sino que haya una masa crítica de mujeres calificadas que formen parte del equipo de liderazgo".

Las empresas incluyentes no solamente son más rentables, pero son más innovadoras y entienden mejor a sus clientes. La innovación requiere incluir distintos puntos de vista. En un estudio de Harvard sobre el impacto de la diversidad (no solamente en cuanto a género, pero también raza y preferencia sexual) encontraron que las empresas que valoran la diversidad logran sus metas de innovación con mayor éxito.

Las empresas incluyentes tienen una probabilidad 45 por ciento mayor de aumentar su participación en el mercado y las probabilidades de que capturen un nuevo mercado son 70 por ciento superiores a las de las empresas no incluyentes.

Los empresarios interesados en aumentar su competitividad a través del empoderamiento de las mujeres deberían hacerse las siguientes preguntas: ¿cuántas mujeres están en el equipo de liderazgo y cuántas son mandos medios con futuros prometedores dentro de la organización? ¿Existe un diferencial de ingreso entre mujeres y hombres que cuentan con el mismo nivel de responsabilidad? Muchas veces los salarios se definen con base a un juicio de valor subjetivo y las mujeres por lo general ganan menos que los hombres, aunque tengan el mismo nivel de educación y experiencia.

Muchas mujeres terminan por salirse de la fuerza laboral por falta de una justa remuneración. ¿Saben si en el departamento de recursos humanos de su empresa se le pregunta a las mujeres en las entrevistas de trabajo si están casadas o embarazadas? Estas preguntas no solamente son ilegales, sino que colocan a las mujeres en desventaja desde un inicio frente a sus pares masculinos.

¿Cuentan con políticas de permiso de paternidad para fomentar que todos los empleados se involucren en las tareas del hogar, permitiendo así que las mujeres logren un balance en sus vidas y puedan avanzar profesionalmente? Estas preguntas, entre muchas otras, son claves para medir si se está optimizando la competitividad de la empresa y el retorno sobre capital.

Las empresas mexicanas —muchas de ellas grandes trasnacionales con la capacidad de tomar el tema de la inclusión en serio— todavía no consideran el empoderamiento de las mujeres como una estrategia de negocios, a pesar de la evidencia internacional respecto con su valor. No hay que contratar a mujeres ni desarrollar su talento por simple labor social o por cumplir con cuotas de género. Hay que hacerlo porque así tendrás una empresa más existosa.

*Directora de McLarty Associates, Washington DC

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