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Lunes , 22.10.2018 / 00:01 Hoy

Hurgar con catalejos

La necesidad de la memoria

Amado Aurelio Pérez

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"A Pepe Cárdenas con la certeza de conseguir compartir y descubrir tiempos mejores"

Tiempos en que la economía crece a niveles de 2.3% el dólar rebasa los 17.00 pesos y los nubarrones se ciernen sobre las Reformas Estructurales, con la promesa de mejoría económica y sin una estrategia definida, el presidente Enrique Peña Nieto, presentó a las Cámaras Legislativas, la iniciativa de creación de la Secretaría de Cultura Federal. El producto cultural es sometido a una serie muy cuidada de manipulaciones para hacerlo asequible y atractivo para el público universal. Estas manipulaciones son fundamentalmente tres: el eclecticismo, que inyecta a las revistas, películas, programas de radio y TV, una sabia y estudiada mezcla de espiritualidad y erotismo, religión y deporte, humor, política, agresividad y romanticismo; la homogeneización, es decir, la adopción de un estilo estándar, de unas formas simples y directas, bajo un denominador común y primario, apto para ser asimilado por el hombre medio y el sincretismo, que pretende confundir lo imaginario con lo real.

El gran reto que se tiene a nivel legislativo cuando se habla de industrias culturales es la ambigüedad. En el caso de la Ley Federal de Radio y Televisión se solicita a los medios de comunicación contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo, conservar las características nacionales, las costumbres del país y sus tradiciones, la propiedad del idioma y a exaltar los valores de la nacionalidad mexicana; el problema radica en que existen bienes culturales que por su poca difusión y explotación están desapareciendo y que resultan muy valiosos en la identidad de nuestro país. Hay que ser más específicos sobre qué costumbres, tradiciones y valores nacionales es importante rescatar y promover en las industrias culturales para aprovechar al máximo sus características de difusión y audiencia. (Las lenguas maternas por ejemplo).

A finales de los ochentas, debido a la propuesta que la Secretaría de Hacienda planteó al Congreso para derogar la exención de impuestos al derecho de autor, Carlos Salinas de Gortari creó el FONCA, y su producto estrella, SNCA, (sistema nacional de creadores de arte) una vez apaciguada la ventolera, con Fuentes, Paz, García Márquez y un corto etc., que lideraban los modelos institucionalmente admitidos se terminó por confundir politizar la palabra escrita, con adherirse a un programa partidario, que en pleno gatopardismo, pone en práctica aquel viejo discurso, de no contaminar de colores, la búsqueda de sus propias (des)orientaciones culturales por supuesto; la industria cultural ha elaborado esquemas que engloban varios medios, te lo dicen en la radio, la televisión, las revistas, los periódicos, el cine, la música, todos contribuyen a dar cuerpo y forma a este rito, a inducir hábitos mentales, convirtiendo prácticas en artefactos, o procesos reales expresivos y comunicativos en objetos aislables.

@aaperezcas
nevladitos@hotmail.com

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