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Miércoles , 15.08.2018 / 05:01 Hoy

Hurgar con catalejos

Intimidad, emociones y experiencias en la poesía mexicana

Amado Aurelio Pérez

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Héctor Enrigue Rivera, Profesor en Colegio Sagrado Corazón de Madrid, escritor, redactor, editor y profesor de Lengua y Literatura Castellana, platicó, hace algunos ayeres, con Rodrigo Ruy Arias, columnista de música en MILENIO JALISCO y un servidor: “La literatura nunca es inocente”.

Y vaya si tenía razón, la Antología México 20, que se presentó en el marché de la poésie, es un botón del rosario de Amozoc, que por estos días vive la dichosa poesía y sus antologadores.

Héctor y Ruy platicaban de ello, a partir del curso que ambos recibían de parte de Luis Vicente de Aguinaga, el autor del libro que aquí pretendo comentar, quien era profesor en la Universidad de Guadalajara, donde ha publicado ya una serie de estudios que, de una manera u otra, tienen que ver con la retórica. La publicación que reseño, tiene cinco estancias. En ellas se propone un importantísimo sector de la poesía mexicana moderna, a través de un planteamiento constractivo, que no pretende definir una poética en el sentido de un modo de empleo de la observación directa, que permita analizar mejor los gustos literarios y apreciar el modo en que estos se reflejan en la práctica del análisis de la literatura, en sus relaciones entre arte y vida, poesía y política, artista y sociedad.

Como criterio de su selección, De Aguinaga ofrece un “ELOGIO DE LA INTIMIDAD” a manera de ““estado de la cuestión”” que repasa apuntes sobre obras y autores que establecieron seducción o mejor dicho: el arte de la seducción literaria, en la lectura particular del autor, que llega a esbozar su propia teoría poética dentro de un sustrato cultural y estético definido, a través del repaso de los textos de escritores que le permitieron construirse una identidad, Luis Vicente de Aguinaga, echa a nadar en el caudaloso rio de la poesía nacional para encontrar prodigios de la madera que le permite flotar asido a sus emociones privadas.

Pero no tema, “De la intimidad” no es un guión de una película de Pasolini, es la sala de un quirófano donde el poeta descubre “el finísimo hilo que une, sobre el vacío, al ser que probablemente somos con el que posiblemente había estado llamándonos”.

Y por supuesto, en la tradición judeocristiana la palabra no solo es el origen de la vida, (es un sistema inquisitorial de naturaleza eclesiástica donde los inquisidores son apostólicos que reciben de algún pontífice su autoridad).

Sin embargo, hay una precisión qué debo hacer respecto a la obra de Luis Vicente de Aguinaga, el pulso del momento, ese momento determinado por fuerzas ajenas y muy superiores al lector, le hemos dado un nombre ridículo: lo virtual, que no se corresponde con quirófano de nuestro poeta. Sortear dogmatismos y admoniciones – dice- Perogrullo es olvidar que cada generación busca y encuentra en las anteriores, aquellos valores que prefiere.

Espero contar con tu complicidad en quince días.

@aaperezcas
nevladitos@hotmail.com

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