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Jueves , 21.06.2018 / 06:02 Hoy

Hurgar con catalejos

Dientes de perro

Amado Aurelio Pérez

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A: Carlos Vladimir por su próximo cumpleaños.

Releí, DIENTES DE PERRO, colección de diez cuentos de Ramón Gil Olivo, reeditado por la editorial de Hermenegildo Holguín Reza, La Casa del Mago.

De los variados libros que se pueden encontrar en las librerías, elegí, este “Clásico Regional” por dos razones:

a) Propone algo más que una radiografía de la guerra sucia en México.

b) La ironía y la tristeza que rondan en cada uno de los cuentos, me permitió revisar la vida en una barriada de recuerdos trastocados (La zona de San Juan de Dios).

Los buenos libros, por su impacto y significación nos permiten entender el trasfondo de lo que aconteció en las épocas diversas en que ocurren sus acciones, pero también constituyen un inventario de utopías sin realizar, y las grandes mentiras de nuestra historia local.

Este libro, canónico en la literatura jalisciense, es el heredero de los mejores relatos de Juan Rulfo, de Agustín Yáñez, de Mariano Azuela, y si ha pasado inadvertido para el mundillo literario de la Guadalajara, cosmopolita y neoliberal, es por la dispendiosa cantidad de dinero invertido en el fatuo afán de internacionalizar la banalidad que se produce y comercializa en el entrabucador mundo del me lees te leo, me citas te cito, con códigos y reglas puntuables para los sistemas de evaluación en el desempeño académico.

Este libro vio luz originalmente en la editorial Hexágono, si mal no recuerdo, allá por el año de 1988. Sus ingredientes principales son los crímenes políticos, la corrupción y la traición como escalera de ascenso social, en los ires y venires de todos los cuentos.

Ramón Gil Olivo, no quiere escribir cuento o novela negra, de ahí que su perspicacia de narrador lo mantiene al margen de lo predecible, y sobre todo, la hondura de sus personajes hacen del mundo descrito un inventario de aconteceres donde se puede desdecir el vaticino y las desgracias de los personajes de cada cuento: compuesto de ex boxeadores, boticarios, prostitutas y uno que otro burguesito despistado a la búsqueda de sexo en la calzada independencia y Juárez de nuestra capital.

En el contexto cultural de nuestros días, plagado de vampiros, magos, cirqueros y personajes estrambóticos y blogs de experimentalistas literarios, tallistas y cuaches, que siguen destacando que soñando, se resiste el embate neoliberal, para lo cual se incluyen glosarios llenos de definiciones, anglicismos y terminajos académicos que se aprenden y duplican como plataformas para sobresaturar de ofertas librescas, las escasas librerías de Guadalajara. Pero este defecto, más las repentinas erratas que entorpecen repetidamente la multiculturalidad jalisciense, resultan los más aquejados por un lirismo fácil e intrascendente.

Las voces de los grandes autores jaliscienses se entretejen, saltando cercas entre encinales y mezcales, entre Starbucks, y los giros de que ayuntamiento no quiere reconocer como centros culturales. Templadas siempre por la precisión y la ironía, son la imagen de quienes ahí moran, con milagros y Dientes de perro por si fuera la ocasión.

Te espero en la próxima, este momento ya es improrrogable.

@aaperezcasnevladitos

@hotmail.com

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