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Lunes , 25.06.2018 / 14:55 Hoy

Ojo por ojo

“¡Viva la depreciación!”

Álvaro Cueva

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De veras que estoy bien “amargado” porque soy el único mexicano que no está de acuerdo con la depreciación de nuestra moneda.

Perdón, pero no me trago ni ese cuento de que la culpa de todo la tiene el “malvado” dólar, que no para de crecer, o la “bonita” historia de que la caída del peso nos beneficia.

Ni, mucho menos, esos “profundos” análisis que dicen que los que nos preocupamos por esta nota estamos molestos porque como vivimos las depreciaciones del pasado, no entendemos las del presente.

¿Por qué si el dólar está tan “mal” y el resto de las monedas tan “bien”, yo no veo a muchas de las más poderosas economías del mundo, como la de Gran Bretaña, sufriendo una depreciación como la nuestra?

¿Por qué nuestros vecinos canadienses no están padeciendo ni la mitad de la caída que estamos padeciendo nosotros?

¿Será que los ingleses y los canadienses están ciegos? ¿Será que sus autoridades les están ocultando algo a su población?

¿Ahora entiende mi nivel de “amargura”? Dicen que la depreciación nos va a traer más turismo.

¿Por qué si esto es cierto las máximas potencias turísticas del mundo como el mismo Estados Unidos, Francia y España tienen monedas tan caras?

¿No se supondría que, en este afán de volverse más atractivos para el turismo, deberían devaluar sus billetes? ¿Entonces por qué no lo hacen?

¿Por qué, si no lo hacen, les va tan bien? Qué “lindo” México que esté de fiesta porque, según esto, entre más nos depreciamos más personas nos van a visitar.

¿Pero qué clase de individuos van a ser los que nos van a venir a dejar sus dólares? ¿Los mismos que van a Nueva York, París y Madrid o esos turistas groseros y tacaños que regatean hasta por una cerveza?

¿Esa es la clase de turismo que queremos atraer con nuestra depreciación? No, pues evidentemente soy un muy “mal” mexicano porque yo quisiera un nivel un “poquito” superior.

China. Sí, China es lo máximo y acaba de devaluar su moneda pero, con todo respeto para mis amados hermanos chinos, yo no quiero ser como ellos.

Las pocas veces que he tenido el gusto de ir a su país me he encontrado con una nación que se mueve bajo un esquema social, laboral, ecológico y de derechos humanos muy distinto al nuestro.

Adoro a China, respeto a China, pero mi sueño no es vivir como viven por allá.

El argumento de que México debería pedir que el peso se deprecie todavía más, porque hay que imitar a los chinos, me asusta.

Si se trata de imitar, ¿por qué no imitamos mejor a los alemanes? Su calidad de vida me gusta más. ¿A usted no?

Qué “malo” soy, ¿verdad? Sí, es que a mí me tocaron todas del “gloriosas” depreciaciones desde Echeverría y mi cerebro “podrido” no entiende que todo eso ha sido para “bien”.

Es para “bien” que yo no pueda ir a jugar a Las Vegas ni de shopping a Miami como muchos políticos que salen en la tele.

Es para “bien” que en unos cuantos días, a un montón de industrias como la farmacéutica, la alimentaria, la del vestido y la de la televisión de paga no les vaya a quedar más remedio que aumentar sus tarifas para poder sobrevivir.

¡Cuánto “rencor” hay en mi alma! Tan “útil” que sería que me pusiera a payasear en las redes sociales con temas como el de las calcetas del Presidente para luego sentirme superior quejándome de que él sí habla de estos asuntos y de otros, no.

¿Quién me manda ser tan “mala” onda? Mejor me siento a que llegue un gringo y me compre mi trabajo por la quinta parte de lo vale. Es lo “mejor”.

¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

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