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Martes , 25.09.2018 / 16:15 Hoy

Ojo por ojo

¿Nuestro país se está hundiendo?

Álvaro Cueva

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Cuando murió Jacobo Zabludovsky me hicieron muchas entrevistas y había un cuestionamiento que se repetía con bastante frecuencia:

¿Por qué 24 horas, el noticiario que conducía don Jacobo, no le informó "bien" al pueblo de México de lo que sucedió el 2 de octubre de 1968?

Para empezar, 24 horas se estrenó en 1970. ¡Dos años después!

Para continuar, Jacobo Zabludovsky no era el único conductor de noticias que salía a cuadro en aquella época.

Y para acabar, ¿por qué a los periodistas de la actualidad les preocupa tanto que se haya dado "mal" una noticia hace casi 47 años y no se muestran ni medianamente angustiados por lo que no se está diciendo "bien" hoy?

¿Será que en este 2015 la información que se está dando en la mayoría de los medios tradicionales es perfecta?

Pues será el sereno, pero en los últimos días muchos de nuestros más importantes servicios noticiosos, en lugar de cuestionar con rigor notas como las del tercer Informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, se la han pasado transmitiendo reportajes sobre temas tan "fundamentales" como... ¡Jack El destripador!

No es broma. Salió en Cadenatres. ¿Por qué los televidentes mexicanos tendrían que "informarse" profundizando en un asesino de la Inglaterra del siglo XIX?

Solo espero que dentro de algunas décadas alguien me pregunte por qué los medios de 2015 no informaban "bien", porque de lo contrario sí me preocuparía.

¿A dónde quiero llegar? ¿Por qué le estoy diciendo esto?

Porque los tiempos de Jacobo Zabludovsky, tan atacados, tenían algo que ya no tenemos: visión global.

Como el acento de nuestras más importantes televisoras ya no está en los contenidos, sino en las finanzas, de un tiempo a la fecha la mayoría de nuestros noticiarios se han convertido en espacios demasiado locales.

En la época del licenciado Zabludovsky había una red de periodistas mexicanos que mantenía informado a este país de todo lo que sucedía en lugares como La Habana, Jerusalén y Praga.

No eran extranjeros contratados para viajar por zonas persiguiendo a la realeza o al Papa.

Eran corresponsales enviados desde aquí para nutrir de contenidos, todo el tiempo, al público.

Para no hacerle el cuento largo, gracias a nuestros criticadísimos medios, los mexicanos éramos parte del mundo y, por lo mismo, nos respetaban.

Hoy, no. ¿Y? ¿Cuál es el problema? Que por esta situación mucha gente piensa que nuestro país se está hundiendo como ningún otro y que tenemos el peor de los gobiernos.

Y, peor tantito, como no participamos, como audiencias, en el concierto global de voces, en el resto del mundo nos ven como ignorantes, como egoístas.

A lo mejor México no es Disney, pero tampoco está tan mal. A lo mejor nuestro gobierno no es perfecto, pero tampoco está integrado por inútiles.

Lo que pasa es que no tenemos parámetros de comparación. Casi no tenemos información internacional y la poca que se difunde no está planteada de manera atractiva.

Era para que usted y yo estuviéramos llorando por Siria, para que nos estuviéramos uniendo para recibir refugiados tal y como lo hicieron nuestros abuelos.

Pero no, no vemos más allá de nuestros embotellamientos de tráfico, de nuestras finanzas personales.

Por eso nuestros noticiarios tienen que rellenar con reportajes sobre Jack El Destripador. Por eso nadie nos respeta.

Urge que nuestros servicios informativos recuperen su visión global. ¡Urge! Es por el bien de México, por el bien de todos. ¿O usted qué opina?


¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

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