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Sábado , 23.06.2018 / 21:29 Hoy

Ojo por ojo

Hoy No Circula

Álvaro Cueva

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Quiero darles las gracias a Miguel Ángel Mancera y a sus colaboradores por haber decidido retomar, con un nuevo rigor y de manera temporal, el programa Hoy No Circula.

¿Por qué? Porque tal y como le escribí aquí hace algunas semanas, padezco mucho los efectos de la contaminación y no me quiero morir de eso.

Cualquier cosa que cualquier autoridad haga para proteger nuestra vida merece respeto y agradecimiento.

El problema, y estoy convencido de que el jefe de Gobierno de la Ciudad de México lo sabe, es que esto es la gota que derramó el vaso y que se comunicó muy mal.

Por lo mismo, los habitantes de la zona metropolitana de la capital del país están furiosos y nada ni nadie los va a poder satisfacer.

Vivir en la Ciudad de México es muy complicado y no es por el tema de las multitudes.

Si usted va a otras partes del mundo también se va a encontrar con lugares sobrepoblados, con tumultos luchando por circular y con problemas de contaminación.

Aquí el detalle es el trato que la autoridad le da a la población de todos sus niveles socioeconómicos.

El chilango pobre sufre porque no le alcanzan ni el tiempo ni el dinero ni el espacio para desplazarse a su escuela o a su trabajo.

Desde todas las perspectivas, las condiciones en las que se mueve la gente humilde en la Ciudad de México son inhumanas, injustas. Por eso el odio.

El capitalino clasemediero sufre porque todo el tiempo le están cambiando la jugada respecto a su auto, a cómo debe conducir y por dónde debe circular.

Y cada movimiento le cuesta cada vez más dinero.

Si no son las tarifas de los segundos pisos, son las multas. Si no son los parquímetros, son las verificaciones. Si no es el costo de las marchas, son los costos de las calles cerradas por las obras.

A esto súmele los taxis, la angustia por tratar de encontrar estacionamiento, por tratar de moverse por calles con cada vez menos carriles. ¡Por todo! Por eso el rechazo.

¿Y qué me dice de los pocos o muchos ricos que viven en la megalópolis?

Ellos tampoco se la están pasando bien porque, aunque no les afecta tanto pagar más por cuestiones que siguen siendo polémicas como la tenencia vehicular, también tienen sus broncas con la movilidad, la seguridad y las escoltas. Por eso la rabia.

Sí me interesa aclarar esto de los niveles socioeconómicos porque como la reacción es pasional, ¿qué pasa?

Se mezcla con otros rencores que tienen que ver con pobres, ricos, automovilistas, ciclistas, personas del transporte público, personas del transporte privado, gente de derecha, gente de izquierda, y muchas otras posiciones más.

Esta nueva versión temporal del Hoy No Circula no es ni un conflicto de contaminación ni una bronca de movilidad. Es un asunto mucho mayor.

Es el fracaso de un sistema, de algo que comenzó hace años, que se sostuvo durante décadas y que no se puede arreglar en tres meses.

Por eso creo que se debió haber manejado de otra manera, con otras palabras y dándole estímulos a pobres, clasemedieros y ricos, no con esos aires de emergencia y de castigo.

Ojalá que estos tres meses les sirvan a todas las autoridades de todos los niveles para encontrar una solución real y permanente al verdadero megaconflicto que hay detrás de esto.

Es una oportunidad de oro para reconciliar a todas las partes que integran el área metropolitana de la Ciudad de México.

Es algo que, si se maneja bien, nos devolvería la satisfacción y la calidad de vida. ¿O usted qué opina?


¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com

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