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Sábado , 20.10.2018 / 17:32 Hoy

Ojo por ojo

Elecciones de odio y flojera

Álvaro Cueva

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Tenemos un problema: las elecciones en el Estado de México.

Sí, con la pena, aunque usted viva en Torreón, Monterrey, Guadalajara, Puebla o Villahermosa, este asunto representa una bronca.

¿Por qué? Porque muchos de nuestros más queridos políticos se quedaron en 1994 e insisten en vendérnoslas como “la madre de todas las batallas”, “el evento que decidirá el rumbo de las próximas elecciones presidenciales”.

¡Qué flojera! ¿Qué tiene que pasar para que se den cuenta de que esto ya cambió y de que tenemos una sociedad mucho más evolucionada?

Las elecciones en el Estado de México son las elecciones en el Estado de México. Punto. Lo demás es vanidad.

Y si estos señores no quieren acabar como muchos canales de televisión, deberían ser más humildes, respetar más a sus audiencias y atenderlas. ¿Es tan difícil de comprender?

Por eso hoy, después de tantas experiencias, nadie cree en nada y, lo más revelador, cualquier intento de guerra sucia, en lugar de perjudicar, ayuda.

Síganse peleando. Síganse acusando de corrupción. Entre más lo hagan, mejor les va a ir a sus enemigos.

El mensaje ya no es: ¡Oh, qué partido tan “ratero”! ¡Oh, qué personaje tan sucio!

Ahora es: ¡Ah, qué partido tan más parecido al mío! ¡Soy tan sucio que te puse una trampa!

¿Usted por quién votaría, por el villano que pone la trampa o por la víctima que cayó?

Pero espérese, se pone peor: ¿usted por quién votaría después de haber visto durante años que los que han puesto las trampas, a la hora de ganar, no han sido lo que más han brillado por su altísima calidad moral?

El gusto de denunciar al “ladrón” les dura hasta que ganan las elecciones.

Hay un hartazgo colectivo hacia muchas cosas, pero cuando hablamos de batallas por los votos, no hay manera de volver a creer.

Como si se tratara de una telenovela de las de antes, todos nos sabemos el cuento de memoria porque, además, tenemos a los mismos personajes de siempre haciendo lo que han hecho desde que empezó el siglo XXI.

No ha habido renovación ni de candidatos ni de discursos ni de estrategias.

Y si a esto le sumamos el costo del proceso, la decepción se vuelve todavía mayor.

¿A usted le gusta votar? ¿Le dan ganas? ¿Siente que al elegir va a conseguir algo? ¿Qué? ¿Un cambio? ¿De qué tipo?

Más que estarse acusando, los candidatos y los partidos que están participando en esta clase de procesos, en especial en el caso tan supuestamente simbólico del Estado de México, se deberían unir.

Y no, no alrededor de uno o dos participantes. ¡No! Deberían hacerlo para, entre todos, devolverle la dignidad, la credibilidad, el valor y la importancia a la democracia.

¿No se dan cuenta de que si no lo hacen, al final, gane quien gane, todos van a perder?

Por si esto no fuera suficiente, si no corrigen su estrategia de odio y continúan convencidos de que son el laboratorio de las elecciones presidenciales de 2018, van a mandar un mensaje que en nada va a contribuir a que el gran proceso democrático del próximo año sea limpio y sano.

¿Eso es lo que quieren? ¡Y se sorprenden del fenómeno de Donald Trump!

Tenemos un problema: las elecciones en el Estado de México. ¿O usted qué opina? ¿A usted sí se le hace que todo va perfecto por ahí?

¡atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

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