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Ojo por ojo

El gran reto de 2019

Álvaro Cueva

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El gran reto para Andrés Manuel López Obrador, su gabinete y, en general, para toda la gente de Morena para este 2019 tiene que ver con comunicación.

¿Por qué? Porque a muchas personas nos queda claro que estos señores van por un cambio radical, pero en el poco tiempo que tienen gobernando lo han comunicado tan mal que tienen al país polarizado. Así como hay gente que los ama y da su vida por ellos como si se tratara de una religión, hay personas que los odian con una fuerza descomunal.

¿A qué me refiero con esto de la comunicación? A algo más las ruedas de prensa “mañaneras” o al uso de gráficos que excluyen a la mujer. Me refiero a los mensajes. Le voy a poner dos ejemplos: Los Pinos y el aeropuerto.

Como usted sabe ahora Los Pinos es algo así como un parque temático que cualquier persona puede visitar. ¿Para qué? No para aprender, no para divertirse, no como una extensión de Chapultepec.

La gente va para pisotear el recuerdo de las viejas administraciones, para escandalizarse con los excesos de los antiguos presidentes. Es como cuando en las películas de guerra tiran las esculturas de los tiranos y la gente celebra.

¿Cuál es la bronca de esto? Tres cosas. Primero, que nosotros no venimos de una dictadura macabra como para escupir en la memoria de nuestros viejos gobernantes. Segundo, que Los Pinos no es más lujosa que muchas de las residencias oficiales que existen en el mundo. Cuidado con lo que le estamos dando a entender al pueblo. Y tercero, ¿qué va a pasar con los presidentes que entren después de 2024? ¿Dónde van a vivir? ¿Dónde van a trabajar?

¿A razón de qué o por qué se les está condenando a vivir y a trabajar al estilo de López Obrador? ¿A poco si Donald Trump se quisiera ir a vivir fuera de la Casa Blanca su gobierno la podría desaparecer?

Me preocupa la ausencia de respeto hacia el pasado presidencial de nuestro país tanto como estas “sutilezas” ideológicas.

Lo del aeropuerto es terrible más allá del proyecto mismo, porque manda un mensaje de incertidumbre total y la incertidumbre pone muy mal a la gente, no es el mejor de los escenarios.

Se lo voy a explicar así: en México se va o se iba a construir algo en Texcoco. Llega el nuevo Presidente y dice que no, que va para atrás como muchas cosas que se acordaron desde hace varios sexenios.

¿Cuál es el problema? Qué quién le va a decir a usted que mañana, cuando venga otro presidente, no se le va a ocurrir demoler el Tren Maya, resucitar el Seguro Popular o terminar el aeropuerto de Texcoco. La moraleja es contundente: todo se puede cancelar, todo se puede destruir.

¿Qué ocurre en nuestro interior? Que hay un punto donde perdemos todas las garantías.

¿Quién le dice a usted que mañana su matrimonio va a ser inválido, que su hijo se va a quedar sin escuela o que le van a demoler la inversión de su vida?

¿Sí me explico? A lo mejor Andrés Manuel López Obrador, su gabinete y sus compañeros son muy buenas personas, saben lo que están haciendo y nos van a llevar hacia un futuro fabuloso. Pero nos están mandando mensajes tan radicales a una velocidad tan violenta que por más que uno quiera no hay manera de no asustarse.

Qué reto tan más grande tienen estos señores para este 2019. ¿O usted qué opina?


@AlvaroCueva





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