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Lunes , 22.10.2018 / 16:12 Hoy

Ojo por ojo

CdMx 'vs' Edomex

Álvaro Cueva

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Ya salió el peine: todo el problema del transporte en la capital del país es un asunto político.

Si estás con el PRI, tendrás trenes, inversión, lo que quieras.

Si estás con algún otro partido, te amuelas aunque la Ciudad de México esté agonizando por la inmovilidad y la contaminación.

Qué terrible, ¿no? ¿Y ante eso, qué hacemos usted y yo? ¿Le pedimos a Miguel Ángel Mancera que firme con el PRI?

¿Esperamos a que los resultados de las próximas elecciones sean diferentes para ver si coinciden con las fuerzas federales y para ver si así podemos llegar a algo?

¿Será posible que nuestra calidad de vida dependa de este tipo de cuestiones?

Vámonos por partes para que entendamos esto, aunque usted viva en alguna otra región.

Yo siempre me imaginé que el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México iba a venir acompañado de un tren.

¿Por qué? Porque conozco otros aeropuertos del mismo autor, como el de Hong Kong, y esa maravilla de la ingeniería asiática no se puede entender sin su tren.

Sería muy raro que un cerebro de semejantes proporciones pretendiera construir un aeropuerto aquí sin hacerle un tren.

Es más, si busca en la hemeroteca, va a encontrar lo que escribí al respecto cuando se anunció esta obra.

El caso es que, misteriosamente, se hablaba y se hablaba del nuevo aeropuerto, pero nunca de lo demás.

Mientras esto sucedía, la capital de nuestra nación se convertía en el infierno de la movilidad.

Podemos decir lo que queramos, pero me queda claro que aunque el Gobierno de la Ciudad de México hubiera querido revolucionar su sistema de transporte público, sin el apoyo del gobierno federal jamás hubiera podido hacer nada.

Si se llegó a construir la famosa Línea Dorada del Metro capitalino, por ejemplo, fue porque la administración de Felipe Calderón apoyó a la de Marcelo Ebrard.

Don Marcelo, solo, jamás hubiera podido hacer nada independientemente de todo lo que sucedió después.

Pero mire lo que es la vida, al mismo tiempo, en el Estado de México, se estaba construyendo un tren, de esos que tanta falta hacen en todo el país, para conectar a Toluca con la Ciudad de México.

Hace unos días nos enteramos que, de una manera u otra, ese tren va a conectar con el nuevo aeropuerto.

Fíjese nada más en la lectura de esto: lo importante no es conectar a la capital de la nación con su aeropuerto. ¡Lo importante es conectar a Toluca!

¿A usted no se le hace extraño? ¿No encuentra una larga serie de mensajes políticos alrededor de esto?

Yo, como muchas personas, estoy en shock.

Sí hay dinero para construir trenes. Sí hay dinero para invertir en soluciones a los grandes conflictos de movilidad de millones de mexicanos.

La bronca son las administraciones. La bronca es que como en la Ciudad de México no gobierna el mismo partido que gobierna el país, las soluciones fluyen de otra manera o, de plano, no fluyen.

¿Para qué? Para que la desesperación chilanga forme parte del menú de promesas de las próximas elecciones.

¿Así o más tremendo? De por sí ya hay una guerra entre la capital de la nación y el Estado de México por la basura y la contaminación.

Ahora, con esto, las cosas se van a poner más pesadas de aquí a 2018.

¿Y mientras? Que usted y yo perdamos tiempo y dinero tratando de desplazarnos de un lugar a otro, y que pongamos en riesgo nuestra salud respirando cochinada y media.

Ya salió el peine: todo el problema del transporte en la capital del país es un asunto político. ¿O usted qué opina?


¡atrévase a opinar! alvarocueva@milenio.com

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