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El pozo de los deseos reprimidos

Televisa y Tv azteca, con la Virgen

Álvaro Cueva

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Qué manera de fracasar, la de Televisa, durante la transmisión de las Mañanitas a Santa María de Guadalupe la noche del martes pasado. Todavía no puedo creer que estos señores, con toda la experiencia del mundo, con todo el equipo, con todos los talentos, hayan preferido mandar mensajes políticos y trabajar para EU que atender a las audiencias de su propio país. Créame que esto es delicadísimo porque esta clase de desprecios antes solo la veíamos en telenovelas como Amar a muerte.

Usar a la Virgen de Guadalupe, que es lo más sagrado que tenemos, para bajarnos la moral, para ponernos por debajo de Estados Unidos, para decirnos que no valemos, que no importamos, es una grosería imperdonable. ¿Por qué Denise Maerker, en lugar de despedir su noticiario con una nota de murciélagos, no se enlazó a la Basílica? ¡Ni que trabajara en una empresa diferente! Mal. Todo mal. Televisa se hunde y parece que ni a ellos les importa. ¿A qué me refiero cuando le digo que Las Estrellas mandó mensajes políticos?

A que su prioridad fue presentar y quedar bien con Salvador Martínez Ávila, el nuevo rector de la Basílica, que lo primero que hizo fue saludar a… ¡Univisión! ¿Qué le trato de decir cuando afirmo que para Televisa fue más importante atender a EU? Se lo voy a explicar con un ejemplo: es la noche del 11 de diciembre, es la Basílica de Guadalupe, millones de fieles están ansiosos de homenajear a nuestra reina.

¿Y a dónde se van las cámaras de Las Estrellas? A San Antonio, Texas. A un templo vacío que no le dice nada a nadie. A un musical paupérrimo grabado con anticipación. Con un cantante que no significa nada para esta nación. ¿Necesito decir más? Azteca Uno se llevó la noche y, lo más tremendo, se la llevó restregándole en la cara a Televisa todos los que alguna vez fueron sus recursos ejecutivos, técnicos y humanos. Para empezar, Verónica Castro que no es importante solo por La casa de las flores.

Es importante porque es pueblo, porque domina la comunicación emocional y porque si usted, como yo, la sigue desde hace años, sabrá que es la única estrella de todo este país que noche a noche reza el rosario, que lo comparte en redes y que manifiesta una auténtica vocación mariana.

Pero espérese porque Tv Azteca hizo más, mucho más. ¿Qué? Volvió a unir a sus talentos de todas sus áreas, desde Javier Alatorre en Hechos hasta Sergio Sepúlveda de Venga la Alegría, Juan Barragán de Al Extremo y Mónica Castañeda de Ventaneando creando una sensación de armonía corporativa, de fuerza, de unidad.

Paralelamente, convocó a luminarias como Aracely Arámbula, Paquita la del Barrio, Aída Cuevas, Edwin Luna, Grupo Pesado y Rosa Gloria Chagoyán, ofreció un menú riquísimo de contenidos nacionales de plazas como Tijuana y Monterrey y le dio su lugar a la gente, a los fieles, a la fe.

El resultado fue algo precioso, dirigido por el padre José de Jesús Aguilar, que además es un magnífico comunicador, algo como lo que ya habíamos visto en ediciones anteriores pero corregido y aumentado, en combate permanente con el estancamiento, con la zona de confort.

Qué noche la del 11 de diciembre. Patética para Televisa. Gloriosa para Tv Azteca. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com

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