• Regístrate
Estás leyendo: Televisa agoniza
Comparte esta noticia
Martes , 11.12.2018 / 19:11 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Televisa agoniza

Álvaro Cueva

Publicidad
Publicidad

Televisa la va a volver a regar. ¿Con qué? Con el refrito de Esmeralda.

¿Qué van a hacer? Desgraciarla. Punto. Como cuando se les ocurrió la brillante idea de convertir a Simplemente María en la porquería más enferma de todo el continente. ¡No se vale!

Esmeralda es uno de los más grandes clásicos de la telenovela no solo de México, de toda América Latina.

Usted va a Europa del Este, a India, a Corea y dice Esmeralda y la gente se cuadra, la recuerda, se emociona.

Es como si estuviéramos hablando de La bella y la bestia, de Blancanieves o de Mary Poppins. ¡Es un referente mundial!

En el remoto caso de que usted sea muy joven o de que no sepa de lo que le estoy hablando, Esmeralda es una telenovela que la gran Delia Fiallo, autora de algunos de los melodramas seriados más importantes de todos los tiempos, escribió en Venezuela en 1970.

Su protagonista era Lupita Ferrer y contaba la dulce historia de amor de una muchachita pobre y ciega.

Esmeralda, en blanco y negro, llegó a México por diferentes medios como el viejo Canal 3 de Monterrey.

En los años 80 se volvió a hacer, ya a colores, bajo el nombre de Topacio y el cañonazo fue tan grande que nadie vio el inicio de Cuna de lobos en El Canal de las Estrellas por estar viendo ese remake en Canal 5.

Después, en los años 90, como usted sabe, Salvador Mejía la hizo con Leticia Calderón en Televisa apegándose con admirable respeto a los libretos originales.

Por lo mismo, por ese respeto, Esmeralda, nuestra Esmeralda, superó por mucho a Topacio en los competidos mercados internacionales, la vida de Leticia Calderón jamás volvió a ser la misma y Salvador Mejía se convirtió en uno de los productores más cotizados del mundo.

El punto es que el señor Ignacio Sada, responsable de Mi adorable maldición, va a tener la oportunidad de volver a realizar esta joya y, por lo que se ha publicado de una manera muy seria en diferentes medios, la va a despedazar.

¿Sabe usted cómo le va a poner de título? Sin tu mirada.

No, no es un chisme. ¿Puede haber algo más grosero para las personas con discapacidad visual que ponerle a una historia de ciegos Sin tu mirada?

¡Qué falta de sensibilidad! ¡Qué ausencia de tacto! Pero, lo peor de todo, qué gran error de ventas.

Imagínese que Disney, después del exitazo global de la película El rey león le hubiera puesto Sin tus rugidos a la obra de teatro. ¡Hubieran tronado el musical a las dos funciones! ¡Si no son tontos!

No estamos hablando de una telenovela más del montón.

Esmeralda es un clásico. Es como si le quisieran cambiar de nombre a Hamlet.

Cuando a usted le dicen: van a volver a poner Hamlet sabe lo que va a ver, sabe que va a estar buenísimo, se las va a ingeniar para que las nuevas generaciones lo vean y va a luchar con uñas y dientes por estar ahí.

¿Usted sabría lo que va a ver si le anuncian una adaptación de Hamlet, que se llamara Corazón que duda (muy al estilo de los nombres de Televisa)?

¿Usted tendría la certeza de que va a estar bueno? ¿Buscaría la manera de compartírselo a las nuevas generaciones? ¿Lucharía por verlo? ¡Pues claro que no!

En espectáculos, como en el mundo de los negocios, la marca es lo más importante, la marca es sagrada y Esmeralda es una marca poderosísima.

¿A quién diablos, en los mercados internacionales de televisión, le van a dar ganas de comprar algo que se llame Sin tu mirada?

En cambio, ¿ya se puso usted a pensar en lo que sucedería entre los compradores extranjeros si les ofrecieran Esmeralda?

No, pero espérese, no le he dicho lo más grotesco. ¿Quiere que le diga cómo le piensan poner a la protagonista de este remake? Marina.

¡Me muero! Marina es La Malinche, es el nombre que los grandes escritores de melodramas solo utilizan para las traidoras. ¡Es una aberración!

Además, el personaje principal de Esmeralda se llama Esmeralda por una razón ciento por ciento apegada a la historia. ¡La van a quemar!

Y si así están los nombres de la telenovela y de la protagonista no me quiero ni imaginar la adaptación.

¿Le van a hacer como en Tres veces Ana? ¿A la ciega la van a volver coja nada más por soberbia? ¿No se dan cuenta del gran daño que le van a hacer a esta obra maestra de la telenovela mundial?

Mire, si alguien, en los últimos meses, se ha negado a decir que Televisa agoniza he sido yo.

¿Por qué? Porque conozco a las personas que trabajan en esas instalaciones, porque si alguien sabe hacer telenovelas son ellas y porque quiero creer que este infierno que están viviendo es solo un bache temporal generado por una mala decisión ejecutiva.

Pero después de enterarme de lo que le quieren hacer a Esmeralda no solo creo que aquello agoniza, estoy convencido de que se está suicidando, de está peleando por la eutanasia. ¡Se quiere morir! ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.