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Martes , 23.10.2018 / 20:45 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Telenovela de oposición

Álvaro Cueva

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Televisa estrenó una telenovela el lunes pasado, en el lugar de esa monstruosidad inmunda mal llamada A que no me dejas, que yo quiero que busque. Se llama Corazón que miente.

¿Y por qué quiero que la busque? Porque es algo así como un melodrama de oposición.

Le voy a explicar: un alto porcentaje de las pocas telenovelas que tenemos en la actualidad están producidas a mil por hora, con unos repartos que no le interesan a nadie y con un montón de triquiñuelas para llamar la atención de la prensa sensacionalista y subir los niveles de audiencia.

Corazón que miente no. Se nota inmediatamente que su productora es la señora Mapat, porque todo está cuidado, desde los libretos hasta el arreglo personal de cada uno de sus actores, pasando por la participación de figuras del más alto nivel y de gente joven con todo para convertirse en estrellas.

Por si esto no fuera suficiente, aquí el universo en el que se mueven los protagonistas no es ni el de los asesinos, ni el de los narcos ni el de los hombres que golpean a las mujeres.

Es el de los artistas, pero artistas de verdad; señores que se dedican, por ejemplo, a la escultura y que le inyectan a las audiencias otra clase de modelos aspiracionales.

Como usted sabe, es una adaptación de Antonio Abascal, Carlos Daniel González y Dante Hernández de Estafa de amor, de Caridad Bravo Adams, con el acento puesto en la versión que muchos conocimos como Laberintos de pasión que produjo el gran Ernesto Alonso con textos de Cuauhtémoc Blanco y María del Carmen Peña.

Pero en este refrito, a diferencia de otros como Lo imperdonable o Simplemente María, sí se siente una intención por hacer algo grande, por enamorar al público, por unir generaciones.

Sí, yo sé que las telenovelas no están pasando por su mejor momento a nivel opinión pública, pero a pesar de eso todavía se hacen melodramas dignos para los millones de hombres y mujeres que se sientan a mirar la televisión abierta todas las tardes, a la misma hora, buscando un poco de ilusión.

Corazón que miente es eso, un rayito de ilusión en medio de tanta oscuridad. Por eso le digo que, precisamente por ser así, es una telenovela de oposición, algo que destaca.

Y no sé, a lo mejor yo soy muy paranoico y veo conspiraciones donde no las hay, pero no siento que se le esté dando la debida promoción, no siento que está ocupando la posición que merece en la prensa especializada como otros títulos similares.

Quiero pensar que es porque su estructura dramática es ascendente y porque antes de ver los grandes dilemas morales por los que van a pasar sus personajes principales, estamos en los antecedentes.

Pero esto no tiene nada de malo. Al contrario, forma parte de un estilo que tiende a involucrar más a los espectadores.

Nada más con lo poco que he visto lo menos que le puedo decir es que es un deleite ver en un mismo producto a un queridísimo actor como don Eric del Castillo, a una señora maravillosa como Helena Rojo y a una reina de las telenovelas como María Sorté.

A propósito de María Sorté, si usted ama las telenovelas como yo, por lo que más quiera en la vida luche por ver la primera gran repetición de Mi segunda madre, con esta gran actriz, en el canal TL Telenovelas.

Mi segunda madre fue un título que cambió la historia de los melodramas mexicanos, que triunfó en mercados insólitos para aquella época como Rusia e Italia, y que tristemente nadie ha podido igualar.

Pero volviendo a lo poco que se ha transmitido de Corazón que miente yo quiero hacerle un reconocimiento público a otras figuras que andan por ahí como Alejandro Tommasi y Lourdes Reyes.

Alejandro está que ni mandado a hacer para interpretar a ese villano malévolo de nombre Demián y, como a todos nos consta, Lourdes es una de las mejores actrices de México.

Debe ser un reto bastante interesante para ella retomar el melodrama después de haber hecho tantas cosas tan diferentes. Ahí puede pasar algo grande. De veras.

¿Y qué me dice de Diego Olivera? Hasta que por fin le volvió a tocar un personaje con el que va a poder crecer. Y es muy atractivo verlo compartiendo la pantalla con Alexis Ayala y Mayrín Villanueva.

Sin comentarios del tema musical de David Bisbal. ¡Qué gran acierto! Va perfectamente con el tono de esta historia.

¿A dónde quiero llegar? A que no se necesita inventar el hilo negro para triunfar en este negocio. Las telenovelas solo son telenovela. ¡Qué ganas de despedazarlas con tantas mutaciones dramáticas!

Corazón que miente es una telenovela de verdad, como eran los melodramas de antes, un retorno al origen y usted sabe que ésa es una de las tendencias más importantes del espectáculo mundial.

Busque esta producción de Mapat a las 19:30 en El Canal de las Estrellas. Si usted es fanático de esta clase de formatos, le va a encantar. De veras que sí.


@AlvaroCueva

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