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Lunes , 16.07.2018 / 15:56 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

'Sueño de amor'

Álvaro Cueva

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Sí está viendo Sueño de amor como quedamos, ¿verdad? ¿No se le hace deliciosamente diferente a cualquier otra telenovela que jamás se haya hecho en nuestro país?

Para empezar tenemos una historia original, un texto de Juan Osorio, Alejandro Pohlenz y Pablo Ferrer.

No sé si usted lo alcance a apreciar pero esto que en cualquier otro rincón del mundo no tendría nada de relevante, aquí es un milagro.

Ya no estamos ante un refrito. Ya no estamos ante una importación. Nos podemos sorprender. Nos podemos involucrar. Nos podemos dejar llevar por un buen texto. ¡Gracias!

Y cuando le digo buen texto, no exagero. Analice por favor la estructura de cada episodio. ¡Pasan muchísimas cosas por minuto!

Cuando no estamos en una escena de acción, estamos en una de amor. Cuando no estamos en un número musical, nos estamos riendo.

Cuando no nos estamos enterando de una revelación, nos ponemos a reflexionar sobre asuntos sociales.

Porque sí, Sueño de amor, en contraste con la mayoría de nuestras telenovelas, no solo aborda un tema social. ¡Se mete con muchos y siempre sin perder la noción del entretenimiento!

Tenemos diabetes, donación de órganos, gente con discapacidad. ¿Se da cuenta del bien que esto le va a hacer a millones de personas?

Es televisión abierta, la que educa, la que marca. ¡Bravo!

Por eso también se me hace un hallazgo la concepción de cada personaje y el manejo del lenguaje.

Los hombres y las mujeres que salen en esta producción de Juan Osorio no van por la vida con etiquetas de buenos, malos, ricos o pobres. Son mucho más complejos, redondos.

¿Cuándo había visto usted, por ejemplo, que una protagonista de un melodrama seriado nacional además de ser bonita, practicara algún deporte como parte de su rutina diaria? ¡Esto es sensacional!

Por si esto no fuera suficiente, no estamos hablando de las estructuras familiares de antes.

Aquí brillan las madres solteras, los divorciados, los vueltos a casar y tenemos hermanos y medios hermanos, y todos hablan como hablamos en el mundo real, con exclamaciones cotidianas y con muchas referencias a cuestiones actuales, tecnológicas.

Los adultos de Sueño de amor también se quitan los zapatos y pueden retar a los chavitos a un duelo de basquetbol.

Y todos comen tacos, elotes, y cantan, y bailan, y usan sus celulares, y graban conversaciones, y se toman selfies.

Los personajes de esta historia son como somos usted y yo, no como eran nuestros bisabuelos. ¡Hasta viajan en microbús!

¿Sí se ha dado cuenta de que en Sueño de amor el transporte público es un escenario donde pasan cosas importantes?

A mí me encanta esta telenovela porque, además, está hecha con una frescura casi cinematográfica.

Las imágenes no me dejarán mentir. Este melodrama se ve como si fuera una serie. Las imágenes son de una calidad técnica inusual en el mercado mexicano.

Las cámaras van, vienen. Hay secuencias hechas 100 por ciento en animación. ¿Y qué me dice de los acercamientos, de la música y de los efectos especiales?

No solo México va a agradecer este concepto. Cuando llegue a otras naciones, arrasará con las audiencias.

¿Pero sabe qué es lo más admirable de esta obra? Su manejo de los contenidos a un nivel mucho muy superior.

¿Qué le trato de decir con esto? Que en Sueño de amor se tocan asuntos que ya no se tocaban en este tipo de televisión como el magisterio, la corrupción y la motivación.

Estamos de acuerdo en que de un tiempo a la fecha nadie hablaba bien de los maestros en México. ¿O me equivoco?

¡Pues qué cree! Juan Osorio, en un acto de valor insólito, está recuperando la figura del maestro mexicano como algo admirable, que merece respeto, que tenemos que reconocer.

¡Hasta que por fin alguien le está haciendo justicia a nuestros profesores! ¡Por favor un aplauso para este productor!

¿Y qué me dice del manejo que en esta telenovela se está haciendo del conflicto de la corrupción con aquello de los exámenes, los recomendados y los intocables?

Perdón, pero esto no existía en la televisión dramatizada nacional como tampoco existía lo más importante de todo, la gran meta de Sueño de amor que es, por lo que estoy entendiendo, motivar a la gente.

Aquí estamos aprendiendo la importancia de tener un sueño, de prepararnos física y mentalmente para alcanzarlo.

Suena muy básico, sí, pero era algo que no existía entre tanto narco, remake y rating fácil.

No sé usted pero yo prefiero gozar con este espectáculo, que también tiene un suculento componente de fantasía, que quedarme con las telenovelas de siempre.

Luche por ver esta propuesta protagonizada por Betty Monroe, Cristián de la Fuente, Santiago Ramundo, Renata Notni, Julián Gil, Lola Merino, Sabine Moussier y muchos otros excelentes actores.

La cita es de lunes a viernes a las 20:30 por el Canal de las Estrellas. Le va a encantar. De veras que sí.


alvaro.cueva@milenio.com

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