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Sábado , 15.12.2018 / 04:03 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

‘Señor Ávila’ y la crítica de televisión

Álvaro Cueva

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El miércoles estuve en la Fundación Elena Poniatowska. Yo no doy conferencias, ofrezco experiencias.

Fue maravilloso, porque no solo llenamos el auditorio, conseguimos una dinámica de reflexión como no he visto en ningún otro lado.

Los asistentes hablaron, su nivel fue altísimo y hubo argumentos a favor y en contra, lo mismo de los noticiarios que de las más famosas series internacionales.

Tengo la impresión de que con la televisión sucede algo muy parecido a lo que pasa con los partidos políticos: las audiencias están hartas, ofendidas, desesperadas.

Y aunque a miles de personas no les queda más remedio que consumir lo que hay, conforme van teniendo opciones, los espectadores terminan por irse hasta con la piratería.

No nos extrañemos si en poco tiempo, así como vimos a los señores de PRI, comenzamos a ver ejecutivos declarando que no supieron entender a la sociedad.

A pesar de ciertos éxitos, aquí está pasando algo muy delicado que en el día a día nadie ha querido ni ver, ni atender ni corregir.

No hay mucha diferencia entre la ceguera, la soberbia y el egoísmo de ciertos políticos y la ceguera, la soberbia y el egoísmo de muchas personas que trabajan en las diferentes ventanas que integran la industria de la televisión de México y de muchos otros rincones de América Latina.

Así como urge reconciliar a este país que ha vivido polarizado y en guerra desde hace varios sexenios, urge reconciliar a muchas televisoras con sus audiencias.

Sí, siempre hay un título o dos que se salvan, pero la percepción tiende a ser negativa y eso nos debe preocupar a todos, porque la televisión no es solo ese negocio extraño que muchos padecemos cada vez que sintonizamos ciertos dispositivos.

La televisión es el espejo de la nación, el lugar donde millones de personas aprenden las cosas más inimaginables, una parte fundamental de nuestra cultura popular.

Y ni hablemos de las miles de familias que dependen económicamente de ella, de lo que representa a nivel imagen para un país como México ni de todo lo que hay detrás de esas pantallas en términos de seguridad y de certeza.

Muchas gracias a la Fundación Elena Poniatowska, a todas las personas que fueron y a usted por leerme.

Pronto platicaremos de más conferencias (experiencias) y de mi primer taller de crítica de televisión. México necesita más críticos profesionales. Llegó el momento de prepararlos. ¿O usted qué opina?

La mejor serie del mundo

Este domingo a las 20 horas, por el canal HBO, se va a estrenar cuarta y última temporada de la serie mexicana Señor Ávila.

¿Cuál es la nota? Que el año pasado esta producción original de HBO realizada por la casa Lemon Films ganó el Emmy Internacional en la categoría de Mejor Serie de Drama.

Esto la convierte en la mejor serie del mundo, fuera de lo que se hace en Estados Unidos, incluyendo a las series británicas, a las de la Europa Continental y las de regiones tan pujantes como Asia.

Es como si México se hubiera ganado el Oscar. Es algo que pesa, que nos debe llenar de orgullo y que debemos ver con tanto entusiasmo o más que con el que luego vemos películas de Hollywood hechas por paisanos como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón.

Señor Ávila es una serie de acción que a través del personaje de un asesino a sueldo toca fibras muy especiales en quienes adoran la televisión premium.

Si usted todavía no ha visto las primeras tres temporadas de esta joya, todavía lo puede hacer en maratón en la plataforma HBO GO.

Y si no lo alcanza a hacer, ni se preocupe. Los primeros capítulos de esta emisión son tan claro que no va a batallar en entenderla.

Siento una admiración muy especial por esta cuarta temporada, porque, además de que va a ser la última, me remite, por su profundidad, fuerza y belleza a grandes clásicos cinematográficos como All That Jazz (El show debe continuar) de 1979.

El capítulo con el que abre esto es como una película de David Lynch (Blue Velvet) o de Federico Fellini (8 ½).

Por favor véalo y alucine, como yo, con los símbolos, con las referencias y con las actuaciones de inmensos talentos como Tony Dalton (Matando cabos).

Para que usted entienda la magnitud de lo que él construyó ahí, Tony, de Señor Ávila y de una larga carrera cinematográfica, pasó a lo nuevo de Better Call Saul, una de las series más respetadas en Estados Unidos y cuya más reciente temporada veremos próximamente por Netflix.

¿Ahora entiende lo que está pasando aquí? Señor Ávila es grande, es buena, es fundamental.

No cometa el error de perdérsela o de quemar calorías hablando de la misma televisión chatarra de toda la vida.

Apúntelo en su agenda (domingo, 20 horas horas, canal HBO y plataforma HBO GO).

Conforme se vayan estrenando más capítulos profundizaremos hasta llegar a su enorme final definitivo.

Vale la pena. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com

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