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Sábado , 21.07.2018 / 02:02 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

‘Rua Augusta’: de las prostitutas al Me Too

Álvaro Cueva

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Si a usted le gustan las series, pero las series buenas, valientes, diferentes, de alta calidad, tiene que luchar con todas sus fuerzas por ver Rua Augusta en el canal TNT Series.

¿Qué es? Una producción brasileña planteada en capítulos de 30 minutos que se acaba de estrenar ahí, a un ritmo de dos episodios cada sábado a las 23 horas y que es verdaderamente magistral.

¿Por qué? Porque más allá de sus altísimos estándares cinematográficos, le da una vuelta de tuerca a todo lo que ya habíamos visto antes sobre el mundo de la prostitución.

La gran bronca con esta clase de historias es que la mayoría va hacia el mismo punto: reivindiquemos a las prostitutas, entendamos lo que hay detrás de ellas, querámoslas mucho.

Ojo: esto es muy válido y yo diría que necesario, pero está muy choteado. Llega un punto en que se vuelve aburrido.

Rua Augusta es otro asunto. Aquí volvemos a la prostitución sucia pero para contar cosas superiores, conflictos que tienen que ver con la violencia en contra de las mujeres, con el poder y con todos, con absolutamente todos los temas que usted y yo estamos viviendo y discutiendo en México, Estados Unidos y el resto del mundo.

¿Cuál es la nota? Que ésta es la primera producción original de TNT Series en Brasil.

Ya habíamos visto ahí mismo una joya imperdible titulada Una gallo para Esculapio de Argentina. ¿Qué tiene esto de interesante? Que si estas emisiones continúan funcionando va a llegar un punto en que TNT Series invierta en México dándole empleos a nuestra gente y llevando a su importantísima plataforma panregional nuestras historias, nuestra cultura.

¿Ahora entiende la importancia de esto?

Hay que consumir lo que nuestra región produce. Hay que apoyar al talento no solo de México, de toda América Latina porque finalmente somos uno, vamos juntos cuando hablamos de muchas cosas entre ellas las industrias culturales.

Rua Augusta se llama así, primero, porque los señores de Brasil ya habían conseguido algo importante jugando con esta clase de títulos. Acuérdese de Avenida Brasil.

Pero también porque, por lo que nos cuenta esta serie, la calle Augusta en Sao Paulo es el lugar del pecado, un sitio donde todo puede suceder cuando se trata de sexo, drogas y muerte.

¿Se da cuenta de las posibilidades dramáticas de este proyecto nada más a partir de ahí?

El tema es que no se crea que ésta es una telenovela disfrazada de serie donde las prostitutas se debaten entre la culpa y la necesidad o entre la lujuria y el espíritu emprendedor.

No, Rua Augusta comienza cuando alguien, en un antro, atenta contra una mujer. Así de simple. Así de complejo.

Y lo más emocionante es que a partir de ahí vamos de sorpresa en sorpresa hasta llegar a misterios macabros, situaciones perversas y reflexiones sociales.

Una mujer que baila en un tubo no necesariamente es una prostituta pero esa persona, hombre o mujer, con la que usted convive a diario en la más inocente de las relaciones, tal vez sí lo sea.

Y esos hombres que se encargan de contener la violencia en los antros no necesariamente son unos asesinos en potencia, pero esa persona, hombre o mujer, a la que usted ve todos los días y considera un pan de Dios, tal vez sí lo sea.

Los personajes de Rua Augusta ni son buenos ni son malos. Yo diría que son muy bueno y muy malos. Eso hace que uno se involucre de otra manera, que participe y se apasiones.

Por si esto no fuera suficiente, entre las muchas historias que se cuentan en esta serie hay una subtrama de un periodista que vive la decadencia de los medios tradicionales que vale oro.

Parece un lugar común, el hombre santurrón, casi virgen, que termina enredado con la más suculenta de las pecadoras, pero no. También aquí hay algo que rompe esquemas y que vale la pena observar con detenimiento.

En casos como éste, no es tan recomendable detenerse en la parte del elenco porque, desgraciadamente, no estamos hablando de figuras populares en nuestra nación, pero esto le da unos aires de credibilidad al proyecto que lo hacen todavía más atractivo. ¿Entonces Rua Augusta es una cosa sublime, maravillosa, divina?

No, y lo tengo que denunciar. Este título tiene todo para perder porque está programado como con ganas de que nadie lo vea, con una pésima campaña publicitaria y con nada o con casi nada de repeticiones.

Pero lo peor de todo es la falta de respeto a los horarios. No sé cómo lo viva usted, pero a mí me molesta mucho que me digan que algo va a empezar a una hora y que empiece a otra o que termine después del horario señalado.

Se me hace como de televisión abierta. Por eso hay tantos mexicanos que ya no creen en los cables o en las antenas directas al hogar y que prefieren emigrar a plataformas como Netflix o Amazon Prime Video.

Señores de TNT Series: aplíquense y triunfen con Rua Augusta. Está increíble. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com

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