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Martes , 23.10.2018 / 05:20 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Regresar a la felicidad

Álvaro Cueva

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Me dedico a esto porque amo los espectáculos, y porque amo los espectáculos le quiero recomendar una experiencia fantástica que tuve el sábado pasado: Myst.

Le voy a decir la verdad, tuve el honor de haber sido invitado a esto desde antes de que se estrenara, pero nunca fui porque jamás me quedó claro de qué se trataba.

Me decían que era como una obra musical. Luego que no, que era como un concierto.

Más al rato, que era como un cabaret, pero con gente de La Academia.

Pero luego veía las notas en la tele y me encontraba con personalidades como Chantal Andere y Patricio Borghetti.

El caso es que me dio desconfianza y lo fui dejando, lo fui dejando hasta que un amigo muy querido me invitó a la función familiar.

Bueno, no sabe usted qué cosa tan más maravillosa de show. Tenía años de no divertirme así con tanta gente.

Si vive en la Ciudad de México o visita la Ciudad de México, luche por ir a este espectáculo y si no, mírelo a través de la modalidad de pago por evento en Totalplay.

No solo vale la pena, es una obligación para jóvenes y adultos, la oportunidad perfecta para convivir, aprender, crecer, recordar y echar relajo.

¿Qué es? Un viaje a través de la mejor música en inglés de las últimas cinco décadas interpretada con músicos en vivo por un elenco talentosísimo que va cambiando de función en función.

Por tanto, la experiencia siempre es diferente y la producción es tan cara, pero el mismo tiempo tan cálida, que al final uno se quiere quedar a vivir ahí.

Imagínese que llega al Salón Corona, uno de los centros de espectáculos más legendarios de la capital del país, donde la gente vio desde el humor político de los comediantes carperos de los años 50 hasta los shows de las encueratrices más hermosas de los 70.

El lugar está más hermoso que nunca. Lo que usted se va a encontrar ahí no va a ser un escenario.

Va a ser una combinación de pantallas, tarimas y pasarelas y, alrededor, usted se va a sentar a la mesa con su pareja, sus amigos o la familia

El servicio es espléndido y va a cenar, a botanear y a beber de primera, mientras compra disfraces y se toma fotos para las redes sociales.

El show se va a llevar a cabo alrededor de usted y consiste en ver desfilar a grandes cantantes y a extraordinarios bailarines y bailarinas mientras interpretan la mejor selección musical que yo haya visto en un antro mexicano.

Es ir de "Mony for Nothing" a "Sweet Caroline", pasando por "All You Need is Love", "I'm So Excited", "Bohemian Rhapsody", "Vogue", "Total Eclipse of The Heart", "Hotel California", "Happy", "Mrs. Robinson", "Billy Jean" y "Killing Me Softly", así, en aparente desorden.

Y digo lo de aparente, porque todo está tan perfectamente bien estructurado que la gente enloquece cantando y bailando.

Perdón que insista en este punto, pero esto jamás había pasado en un teatro de este país y menos con pura música en inglés.

El público de Myst es de todas las edades y de todos los niveles socioeconómicos, y es ahí donde uno se da cuenta de la magia y del poder de los espectáculos.

Es tan conmovedor ver a los chiquitos brincoteando al lado de los ancianos, a la señora más humilde cantando al lado de un pudiente ejecutivo y a la chica más tímida grabando un video de su cantante favorito hasta terminar bailando con él en la pasarela.

Por esos momentos vale la pena dedicarse al periodismo de espectáculos. Myst es algo tan bonito, tan gratificante.

¿Pero quiere que le diga lo más admirable? La profunda complejidad que hay detrás de esta producción de María Laura Medina de Salinas, Guillermo Alegret, Alexis Lippert, Chacho Gaytán y Felipe Fernández del Paso.

Deje usted el tema de los derechos de las canciones de esta puesta en escena, cada una representa un reto interpretativo a nivel música, canto y baile, y cada una tiene su propia producción.

Desde la escenografía hasta la utilería y el vestuario, pasando por lo que uno mira en las pantallas, las luces, los accesorios.

No hay canción donde los intérpretes no saquen un sombrero, un zapato, una peluca o un detalle que no haga que uno se quede con la boca abierta.

¡Es tan hermoso cuando estas cosas pasan en nuestro país! Y está funcionando.

A partir del 27 de julio, además de las funciones de jueves, viernes y sábados, va a haber funciones los miércoles.

Las de los sábados a las 18:00 son para toda la familia. ¿Qué significa esto? Además de que uno puede entrar con menores de edad, que en el reparto hay cantantes infantiles.

Y aquello se pone increíble, porque todos, los adultos y los niños, cantan como los más grandes intérpretes de México y del mundo, y porque el resultado es una inyección de alegría incomparable.

Vaya a ver esto antes de que lo quiten. Es justo lo que los escenarios mexicanos estaban necesitando, regresar al origen, regresar a la felicidad. ¡Bravo!

alvaro.cueva@milenio.com

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