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El pozo de los deseos reprimidos

¡Qué miedo!

Álvaro Cueva

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Le voy a contar una historia personal: yo no fui niño de El Exorcista, porque cuando estrenaron esa película estaba muy chiquito y no me dejaban entrar a verla.

Pero fui niño de La profecía y le juro que nomás me acuerdo y vuelvo a sentir terror del más grande.

Agarre la onda de la edad que yo tenía en aquel entonces (obvio, entré a escondidas al cine), del momento histórico por el que estábamos pasando, del tipo de efectos especiales que se utilizaban en aquellos tiempos y del tema del satanismo.

Para un niño católico como yo, que iba a misa todos los domingos, encontrarme de repente ahí, con el anticristo, era la cosa más tremenda que pudiera existir.

Recuerdo muy bien que a partir de ese momento le comencé a tener miedo a la oscuridad, que durante una semana completa no pude dormir solo. ¡Bueno, hasta me llevaron a curar del susto!

¿Por qué le estoy contando esto? Porque a lo mejor usted es muy joven, no le tocó o ya no se acuerda, pero en los años 70 se hizo mucho y muy bien cine de terror.

Qué lástima que las nuevas generaciones no lo hayan visto o que, si lo ven ahora, se decepcionen por los presupuestos, por la ausencia de tecnología o porque simple y sencillamente no conocen a los actorazos de aquellos años, como Gregory Peck.

¡Pero qué cree! Gracias a la nueva era de oro de la televisión hay una serie que es algo así como la continuación de La profecía que nadie se debe perder.

Se llama Damien, la va a estrenar este domingo a las 22:00 el canal A&E y le juro que le va a encantar.

¿Por qué? Primero, porque era lo que estaba faltando en materia de series de terror.

Algo satánico, diferente, que tuviera lo mejor de los grandes clásicos del pasado, pero al mismo tiempo lo más maravilloso de la televisión de hoy.

Segundo, porque el germen de todo esto sigue siendo una historia fascinante que le puede mover el tapete a millones de personas, especialmente a las que han dejado de creer.

Tercero, porque ahora que la gran tendencia en materia de espectáculos busca privilegiar a los asesinos, a los narcotraficantes y a los asaltantes, que llegue el mismísimo hijo del diablo a hacer de las suyas es una idea genial.

Cuarto, porque el reparto de esta joya incluye lo mismo a espléndidos nuevos talentos que a algunos de los actores más hermosos y con más prestigio de los últimos años como la gran Barbara Hershey.

Quinto, porque el creador de esta joyita (Glenn Mazzara) ha participado en algunos de los productos más famosos del momentos como The Walking Dead.

Y sexto, porque la adaptación es prodigiosa. Le voy a explicar y usted mismo va a caer fascinado:

Estamos de acuerdo en que la llegada del anticristo es, por sí misma, una noticia que puede mover muchas cosas en términos de televisión y entretenimiento, ¿verdad?

¿Qué pasaría si el hijo del diablo realmente apareciera en el mundo de hoy con todos los intereses políticos y comerciales que rigen nuestra existencia?

¿Qué pasaría si el enemigo de Dios existiera y se manifestara justo ahora que vivimos en este universo tan lleno de divisiones, odios, medios de comunicación y redes sociales?

Bueno, pues no se imagine nada de lo que le acabo de preguntar, porque los responsables de Damien ya lo hicieron y lo aprovechan magistralmente para enriquecer todavía más su propuesta.

Yo nada más le recuerdo varias cosas: en el concepto original de La profecía, que llegó a constar de diferentes películas, el anticristo quería ser presidente de Estados Unidos.

Y lo más interesante que era, es y seguirá siendo el dilema moral propuesto por aquella saga.

Damien Thorn, el personaje protagónico de este concepto, jamás eligió ser el hijo del diablo.Así nació.

¿Sabe usted lo que significa semejante responsabilidad?

¿Existe alguna manera de que un ser humano pueda asumir una maldición de esta naturaleza?

¿Y si Damien no se quería apoderar del mundo? ¿Y si no estaba a la altura de los deseos de su padre?

Mire, no le voy a vender trama para no echarle a perder esta experiencia, independientemente de que usted haya sido o no haya sido parte de la generación que creció marcada por La profecía.

Lo que quiero es que la vea, que se entretenga, que la disfrute y, si quiere, que la utilice para reflexionar sobre muchas cosas que están pasando en la actualidad y que ante la crisis de valores y de capacidad de asombro por la que estamos pasando, ya nadie quiere destacar.

Lo único que lamento es que esto se esté estrenando con muchas semanas de distancia respecto a su lanzamiento en Estados Unidos, porque usted ya sabe lo que pasa cuando nos enfrentamos a cuestiones como ésta a nivel piratería y descargas ilegales.

Por favor, apúntelo en su agenda: tenemos una cita con Damien este domingo a las 22:00 en el canal A&E. A ver si después conseguimos conciliar el sueño.

¡Qué miedo! ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com

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