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Lunes , 10.12.2018 / 05:04 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Por una televisión mexicana sin mexicanos

Álvaro Cueva

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A mí me da mucho coraje con Cezur, la nueva telenovela turca desde las 18 horas de Imagen Televisión.

¿Por qué? Porque si nosotros la hubiéramos hecho en la época de oro de la telenovelas mexicanas, hubiéramos producido una joya del melodrama tipo Ernesto Alonso, tipo Valentín Pimstein.

Y es que le falta mucho, está llena de baches, de soluciones fáciles, de incongruencias.

Pero como el contexto telenovelero actual en nuestro país es tan malo, todos esos baches, todas esas soluciones fáciles y todas esas incongruencias importan un carajo y Cezur se acaba convirtiendo en una obra maestra.

¡Cómo le hace falta México a la industria mundial de las telenovelas!

Pero el México de verdad, el de los empresarios que estaban vigilando a sus productores, el de los escritores comprometidos, el de los actores que se convertían en estrellas, en figuras.

Como en los mercados globales ya no hay un país que aporte títulos como María Mercedes, El maleficio, Corazón salvaje, Cuna de lobos, Carrusel o Bodas de odio, los pobres compradores internacionales se la pasan muy mal.

Lo que le voy a decir es cierto: en los cinco continentes hay una necesidad real, inmensa, de propuestas telenoveleras, pero como ya nadie atiende a esos canales como nosotros los atendíamos, ¿qué están haciendo?

Comprar lo primero que les ofrecen sin fijarse en los detalles, sin reparar en los estándares de calidad.

Si a esto le sumamos el tema latinoamericano y que hay naciones que venden barato porque, a diferencia de lo que sucede en México, sus gobiernos subsidian una parte importante de los costos a través de diferentes mecanismos, pues peor.

¿Y cuál es el tema latinoamericano? Que nosotros, como región, vendemos separados.

No hay una unión entre las casas productoras mexicanas y las argentinas, las colombianas, las chilenas ni las venezolanas, mucho menos entre las peruanas, las brasileñas y las de Miami.

Al contrario, ahí nos vamos metiendo el pie cuando un país de América Latina le compra sus contenidos a otro para despedazarlos con una pésima adaptación o para congelarlos para que nadie más los compre. Perdón si me escucho demasiado técnico pero esto de las telenovelas es más importante de lo que parece y a mí se me cae la cara de vergüenza al ver que nuestras barras de programación están siendo invadidas por producciones de regiones ajenas a la nuestra.

Y en el caso concreto de Imagen Televisión, me afecta que a nadie parezca importarle que estos señores no estén produciendo sus propios melodramas seriados solos como Televisa o como Tv Azteca.

Eso no es competencia, eso es abaratar el mercado nacional.

Le hace más daño a México hacerle el caldo gordo a los turcos en horarios estratégicos que producir aunque sea un fracaso.

De la programación de latas turcas no comen los actores, los escritores, los directores, los productores, los técnicos ni nadie más de nuestro país, ya no se diga de nuestra región.

Alguien debería poner orden en esto, pero como nuestras queridas autoridades cuando hablan de televisión solo se preocupan por spots que digan cosas como ¡Estamos hasta la madre!, vivimos en un presente incierto. ¡Ya ni siquiera pensemos en un futuro!

¿Qué es Cezur? La mentira pero corregida y aumentada.

Por un lado tenemos a un hombre muy galán que sueña con vengar a los suyos involucrándose emocionalmente con la heredera de quienes les hicieron daño.

Y, por el otro, a una mujer que pertenece a esa familia de desgraciados pero que no es mala. Al contrario, tiene enemigos que la quieren destruir. El resultado es una historia de amor llena de truculencias que si salieran en Las Estrellas o Azteca 13 serían la comidilla de la prensa rosa, pero que como salen en Imagen Televisión y vienen desde Turquía, o nadie ve, o a nadie le parecen disparatadas.

¿Qué es lo que salva a Cezur? La hormona. Ahí, todos, hombres y mujeres, son tan hermosos y físicamente son tan exóticos para nuestros estándares, que no hay manera de tenerlos enfrente y de no mirarlos.

A esto hay que sumarle que está hecha con una calidad visual como de serie.

Aquello no se ve como El vuelo de la victoria o como Nada personal. Se ve como Run, Coyote, Run, como El capitán, como Estocolmo y eso no es cualquier cosa.

Es un lenguaje que sin ser del todo cine, coquetea con el del cine.

¿Entonces es buena o es mala? Es pésima si la comparamos con la mejores telenovelas de todos los tiempos. Es maravillosa si la comparamos con las cosas que estamos haciendo en México.

Pero mejor véala y opine usted. ¿Le gusta Cezur? Se transmite a la misma hora que La rosa de Guadalupe y Enamorándonos.

¿La prefiere a estas dos emisiones que, por cierto, sin ser telenovelas son los grandes cañonazos de Televisa y de Tv Azteca?

Espero su respuesta a través de las redes sociales. ¡Muchas gracias!

alvaro.cueva@milenio.com

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