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Miércoles , 19.09.2018 / 16:51 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

No es adorable pero sí es una maldición

Álvaro Cueva

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Mala, vieja, insípida, acartonada, falsa, tediosa, insignificante, ajena, hechiza, predecible, barata, peligrosa y decadente, así es Mi adorable maldición, la nueva propuesta de ficción vespertina de Las Estrellas.

La miro y me queda claro por qué hay tanta gente que odia las telenovelas, por qué hay tantas personas que odian a Televisa.

No hay manera de creer en un formato hecho así, como la peor televisión de 1993.

No hay manera de amar a una empresa que en un momento de profundas necesidades vinculadas a la industria del espectáculo pretende divertir a las multitudes mexicanas con semejante insulto.

Esto es algo que jamás se debió autorizar, un desperdicio de recursos, una prueba de que las cosas se hunden en este país.

¿A qué me refiero con este comentario tan amargo? A que hay un mensaje a nivel macro que está minando nuestra autoestima nacional.

No puede ser que México, que alguna vez fue potencia petrolera, esté viviendo lo que está viviendo con el gasolinazo.

No puede ser que México, que alguna vez fue la potencia número uno de todo el planeta en la producción de telenovelas, esté viviendo lo que está viviendo también en este rubro.

¿En qué sí podemos creer? ¿En qué sí seguimos siendo buenos?

¿Sí entiende la gravedad de esto? En la televisión abierta privada nacional tendría que estar el refugio de nuestras frustraciones.

¿Y con qué nos encontramos? Con muchas otras frustraciones más. Es inaudito.

Se me cae la cara de vergüenza que tengamos esto al aire mientras que en países como Corea y Turquía, que no eran nada cuando Televisa era la reina, nos dan cuatro vueltas en el aire con el peor de sus melodramas.

¿Puede haber un título más mediocre que Mi adorable maldición?

No estamos jugando. ¿Quién se va a sentir atraído por un nombre como de película chafa de 1949?

¿Quién usa hoy la palabra adorable? ¿Quién podría considerar ingenioso, polémico o atractivo juntarla con el concepto de maldición?

No, pero espérese, se pone peor: ¿sabe usted en qué consiste la maldición que le da sentido a esta historia?

En que una niña de un pueblo nació con un lunar en la panza, a una bruja se le ocurrió que eso era una señal del demonio y a partir de ahí la muchachita es considerada como maldita.

Sí entiende lo delicado de esto, ¿verdad? A mí no me importa si sucedió en un pueblo de verdad en la Colombia de hace muchos años.

Esto es México, es el siglo XXI, 2017, e independientemente de que hoy en día exista alguien lo suficientemente estúpido como para tragarse las palabras de una bruja o que crea que una persona vale menos que otra por tener lunares, eso se llama promoción de la ignorancia y está penado por la ley.

Ahí se lo dejo de tarea tanto a Televisa como a las autoridades pertinentes.

No se vale que la televisión abierta nacional, mucho menos en un género cien por ciento didáctico como el de la telenovela, se estén planteando esas ideas.

Y menos cuando nuestros niños se están matando en las escuelas por el bullying y por cosas peores vinculadas, entre otras cosas, a su aspecto.

¡Qué falta de sensibilidad! ¡Qué equivocación tan más grande!

¿Qué fue lo que sucedió ahí? Veníamos de un melodrama muy ligero, luminoso, lleno de color y hasta de coqueteos hacia las audiencias juveniles como Amo despertar contigo.

Mi adorable maldición es el refrito de una telenovela colombiana de 1987 (Lola Calamidades) que se acaba de hacer en 2010 en Telemundo (Bella Calamidades).

¿Qué está esperando Televisa al volver a adaptarla? ¿Que las ventas de Univisión se multipliquen en Estados Unidos?

¿Usted cree que eso vaya a suceder a tan poco tiempo de que aquel mercado se expuso, sin grandes resultados, a esa historia tan, tan, pero tan local de nuestros hermanos colombianos?

Hay historias que son universales y que funcionan en todas partes. Otras, que no.

Mi admirable maldición no coincide con nuestra ideología. Y mire que somos un país lleno de magia y de supersticiones. Pero ya no estamos para eso, ¿o sí?

No y ni nos detengamos a analizar los valores de este concepto como producción porque entonces sí vomitamos.

Qué pena, qué gran pena por los actores que están participando ahí como Socorro Bonilla, Ernesto Gómez Cruz y Roberto Blandón, por mencionar solo a unos cuantos.

Porque todos en este proyecto, hasta los chicos del reparto juvenil, son buenos, buenísimos, de lo mejor que hay.

Pero si los ponen a trabajar en algo que no representa ningún tipo de reto a nivel profesional, ¿cómo?

¿Cómo quieren que le hagan para dar resultados, ya no se diga para crear, para conmover o para trascender en el tiempo y la distancia? ¡Cómo!

Qué decepción tan más grande que la nueva telenovela de las 17:00 horas de Las Estrellas sea tan mala. ¿O usted qué opina?

¿A usted sí le gusta, sí lo entretiene, sí lo hace suspirar, sí lo pone a pensar?

alvaro.cueva@milenio.com

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