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Domingo , 22.07.2018 / 08:09 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Lo nuevo de ‘Orange is The New Black’

Álvaro Cueva

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Pocas cosas pueden ser tan fascinantes en la vida como Orange is The New Black, una de las producciones propias más queridas y representativas de Netflix.

¿Por qué? Porque estos señores se oponen por completo a todo lo que dicen y a todo lo que hacen los ejecutivos de la televisión abierta y de la televisión de paga de México y del mundo.

¿Y por qué se oponen? No porque los productores de Televisa, Tv Azteca, Fox o Warner estén mal.

Es porque las cabezas de Netflix saben lo que están haciendo, para quién lo están haciendo y dónde lo están haciendo.

Orange is The New Black no es una serie de televisión entendida en términos tradicionales.

Usted sabe, estructurada para llamar la atención del público desde el minuto uno, antes y después de cada corte comercial y, por supuesto, al final de cada episodio.

Orange is The New Black es una serie diseñada para un servicio de distribución de contenidos en línea, para una OTT.

¿Qué significa esto? Que sus mecanismos para seducir a las audiencias son otros, que los golpes dramáticos están en lugares muy diferentes a donde los encontramos en la televisión abierta o en los cables y las antenas directas al hogar.

Por si esto no bastara para marcar un contraste, aquí da lo mismo si los escritores pasan del drama a la comedia o del suspenso a la farsa.

Y como las leyes aplican de una manera distinta, después de una escena violenta podemos pasar a una de sexo oral entre mujeres o a la cúspide del humor negro.

Son las ventajas de trabajar por y para una OTT y, lo más importante de esta historia de éxito, de no pretender, como hacen otros, que esto funcione en otras ventanas o que lo que se hace para otras plataformas brille ahí con la misma intensidad.

Orange is The New Black es lo que en las mejores escuelas de comunicación del mundo se conoce como “Television as an art form” (televisión como una forma de arte).

Aquí el público no está siguiendo lo que sigue en otras pantallas, está leyendo y es más importante el crecimiento de los personajes que la acción.

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque, como usted sabe, desde la semana pasada que la cuarta temporada de esta joya está disponible en este importante sistema de distribución de contenidos en línea.

Y si usted me preguntara de qué trata, yo no se la podría describir como todo el tiempo lo estoy haciendo con otros títulos.

Este nuevo paquete de capítulos no trata de nada. Es volver a ver a muchos de nuestros personajes consentidos en una cárcel viviendo cualquier cantidad de aventuras por aquí y por allá.

¿Cómo es posible que esto, que en cualquier canal de televisión abierta nacional sería una desgracia, aquí sea maravilloso?

Porque no pasa nada pero al mismo tiempo pasa todo. La acción es interna, tiene que ver con lo que sucede con los personajes, con sus reacciones ante los nuevos estímulos, como en las más sofisticadas manifestaciones artísticas del mundo.

Aquí lo interesante es que una serie tan aparentemente elitista sea tan popular, tan exitosa, tan vista.

¡Para que vea que el público no es tan tonto, como luego nos quieren hacer creer!

¡Para que vea que los mexicanos ni somos ignorantes ni estamos tan alejados de las más poderosas tendencias del entretenimiento global!

¿Cuál es la nota? A propósito de mexicanos, que Netflix, en esta cuarta temporada, está trabajando más para nosotros y no hablo solamente de los hombres y de las mujeres que vivimos en este país.

La nueva temporada de Orange is The New Black es una golosina para todas las audiencias latinoamericanas.

Hay más personajes que tienen que ver más con nuestra cultura y situaciones extraídas de nuestra peculiar visión del bien, del mal y del crimen organizado.

¡Qué tan interesados no estarán los directivos de Netflix en terminar de conquistarnos que para promover lo nuevo de Orange is The New Black están utilizando a nuestra amadísima Itatí Cantoral!

Lo que no hicieron ni Televisa, ni Argos ni ninguna casa productora nacional, lo acabó haciendo la OTT más poderosa del mundo.

¿Qué? Reconocer, como en su momento lo hizo Discovery, el talento, el impacto y la versatilidad de esta prodigiosa actriz mexicana.

No sabe usted que spot tan más chistoso, tan más bien hecho. ¡Todo un derroche de humor y creatividad!

Ver a Itatí promoviendo Orange is The New Black es una delicia, pero ver los nuevos capítulos de esta obra maestra lo es todavía más.

Por favor, si en algo aprecia su tiempo, si en algo aprecia sus neuronas, luche por ver los nuevos episodios de Orange is The New Black por Netflix.

Le van a fascinar y es que no hay nada más fabuloso que lo tomen a uno en cuenta y que lo traten con respeto, y Netflix nos está tomando en cuenta, nos está tratando con respeto. ¡Gracias!

Es todo un placer disfrutar de sus producciones originales. ¿O usted qué opina?

Twitter: @AlvaroCueva

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