• Regístrate
Estás leyendo: ‘La insoportable levedad del pop’
Comparte esta noticia
Jueves , 13.12.2018 / 17:32 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

‘La insoportable levedad del pop’

Álvaro Cueva

Publicidad
Publicidad

Juro que es verdad: la otra noche fui al teatro y sentí que la obra me la escribieron a mí. Los actores hicieron garras lo que miro en la tele, criticaron a mis estrellas, se burlaron de mi música, atacaron a mis compañeros periodistas de espectáculos y lo vincularon con cosas dolorosísimas. Desde la estupidez nacional hasta el mundo de la política pasando por las obsesiones más ridículas, los personajes más populares y los ejecutivos más poderosos. No paré de reír, de pensar ni de temblar. Fue como ir a terapia pero a lo bestia. Me la pasé increíble y salí renovado, sorprendido. Por supuesto, le estoy escribiendo de La insoportable levedad del pop, la nueva propuesta escénica de Richard Viqueira.

A pocas personas respeto y sigo tanto como a él. Lo considero el nuevo gran genio del teatro mexicano, una personalidad capaz de hacer aquí un tipo de experiencias que solo se viven en las mejores capitales del mundo. Y hablo de experiencias porque este señor juega con la dramaturgia, con los actores y con el público con particular brutalidad. Cuando uno va a sus obras no sabe si lo van a encuerar, si lo van a colgar a siete metros de altura o si le van a escupir fuego. Es maravilloso, escalofriante, sublime. Lo más vivo que usted se pueda imaginar.

Y lo más admirable de Richard es que en medio de ese universo de alta cultura en el que él se mueve, siempre ha tomado en cuenta esta otra parte de la realidad: los cómics, lo que comemos, lo que sale en las noticias. Cuando me enteré de que Kraken Teatro, su compañía, iba a montar algo titulado La insoportable levedad del pop por supuesto que cancelé todo lo que pude para ir a verlo y no me arrepiento.

Es la crítica más salvaje que jamás se le ha hecho al espectáculo mexicano. Desde el momento en que aquello comienza burlándose de lo que hacen los periodistas del corazón cuando arruinan las funciones de estreno preguntándole babosadas a las luminarias que pasan por las alfombras rojas hasta ese final glorioso donde uno queda como en shock. La insoportable levedad del pop es como Mentiras pero en verdades, un musical de rockola donde amarrando canciones de las figuras más famosas, de telenovelas y de cosas peores, uno acaba entendiendo lo que hay detrás de esa otra parte de nuestra formación mediática.

Es una puesta en escena muy atrevida, con el acento puesto en el talento de los actores, que nadie que ame o que odie la cultura pop se puede perder. No sé usted pero yo quedé muy gratamente sorprendido porque jamás pensé que alguien fuera capaz de entender cómo esto, que es tan aparentemente superficial, es tan poderoso en nuestra vida.

Pero, además, porque La insoportable levedad del pop le da la vuelta a los lugares comunes de la mayoría de los espectáculos que se meten con estas cuestiones y porque la gente que salen en escena es verdaderamente prodigiosa. Valentina Garibay, Rocío Damián, Jenifer Sierra y Ángel Luna son grandes actores, grandes cantantes, grandes bailarines y grandes modelos. Luche por ver esto ya, porque solo va a estar en cartelera hasta el 16 de diciembre en funciones de jueves a domingo en el Teatro Benito Juárez en el corazón de Ciudad de México. Le va a encantar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.