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Miércoles , 17.10.2018 / 03:24 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

La corrupción y la tv

Álvaro Cueva

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Cuando me dijeron que se iba a estrenar en México la serie de Jennifer López sentí una flojera infinita.

¿Por qué? Porque JLo no es precisamente la actriz que el mundo estaba esperando ni una mujer muy famosa por sus aportaciones a la industria de la televisión.

Lo primero que pensé fue: esta señora ya se dio cuenta de que no va a poder seguir viviendo de hablar de su trasero de aquí a la eternidad y, como no es tonta, ahora se quiere dedicar a hacer series.

No, pero espérese. Esto se pone peor porque adivine qué: la serie de Jennifer López es de policías.

¡El mundo se va a acabar! ¿Qué clase de policía nos va a ofrecer JLo? ¿Agente buenona moviéndose sensualmente por las calles de Nueva York? ¿Fantasía sexual para chicos que se excitan con las cougars?

Bueno, pues así es esto. Ni modo. Con todo y mis prejuicios no me quedó más remedio que ver el inicio de la serie de Jennifer López para poder escribirle de ella.

Se llama Shades of Blue, se estrena mañana jueves 7 de abril en Universal Channel y como capítulo uno es francamente increíble, sorprendente, una revelación.

Me pongo de pie ante Jennifer López, le ofrezco una disculpa por haberme dejado guiar por mis prejuicios y le doy la bienvenida como gran actriz y gran productora al mundo de las series de televisión.

Pero le voy a dar un consejo a usted: no lea las sinopsis que andan circulando por ahí, porque son tan pésimas que cuentan todo lo que va a pasar. Arruinan el concepto. ¡No se vale!

El episodio uno de Shades of Blue vale porque va jugando con el espectador de una manera prodigiosa. Si usted ya sabe lo que va a suceder, se acabó el impacto. Mejor no la vea.

¿Cuál es la nota? Además de la participación de una figura pública tan famosa como JLo y de todo lo que la opinión púbica va a decir de su aspecto y de la calidad de sus actuaciones, que esta podría ser una serie mexicana.

¿Sabe de qué habla? De la corrupción policiaca.

Le juro que cuando comencé a ver aquello, no lo podía creer.

Uno está acostumbrado a ver a los policías pidiendo mordida, ha escuchado que trabajan con el crimen organizado y hasta que negocian con los asaltantes y los secuestradores.

Pero una cosa es verlo y escucharlo acá, en México, donde el gran tema político y social es la corrupción, y otra, muy distinta, verlo en una serie de televisión con policías de Estados Unidos.

Le repito lo que le dije hace un rato: ¡El mundo se va a acabar!

Si nosotros hacemos telenovelas donde exaltamos a los narcos, ¿por qué nuestros vecinos del norte no van a hacer series donde conviertan en héroes a los policías que le cobran derecho de piso a los pobres vendedores de drogas de sus grandes ciudades?

¿Sí se da cuenta de lo que tenemos aquí? Es una revolución, un concepto que debemos observar de principio a fin porque se podría convertir en algo verdaderamente peligroso y yo no sé cómo la autorizaron. Ni siquiera allá.

Shades of Blue es un retrato del otro lado de la justicia y a mí me encanta porque pone en la mesa un paquete de debates que nadie más se había atrevido a denunciar. ¡Ni siquiera en las noticias!

¿Se vale que la autoridad negocie con el crimen organizado a cambio de que la delincuencia no se salga de control?

¿Es válido que la policía capture a los miembros de un cártel para entregárselos a los de otro?

¿La vida de los oficiales de policía es tan miserable en todas partes del mundo que, de plano, el que no transa no avanza?

La juro que el guión del capítulo uno de Shades of Blue es muy inteligente, porque nos va mostrando cómo una mentira conduce a otra, y a otra, y a otra hasta que llega un punto en que no hay vuelta atrás.

Y tiene algo todavía más atractivo: no invita a la gente a odiar a los policías corruptos.

Al contrario, los fotografía como lo que son, una familia cuyos miembros tienen que lidiar todos los días con cosas tan espantosas e inimaginables que si no están unidos, no funcionan.

Por eso todos protegen a todos. Por eso todos reciben favores de todos.

No por ser corrupto se es malo. ¿O sí? ¡Ah, verdad! ¡Ahí está la gran virtud de Shades of Blue!

Ya dejamos atrás las series de policías de buenos y malos. Ahora, gracias a Jennifer López y a su equipo de colaboradores, estamos ante algo más complejo que sin dejar de ser emocionante y adictivo, le va a mover cosas.

Nada más la escena final de ese episodio es como de alarido.

Por favor, busque desde ahora en la programación de Universal Channel el estreno de esta serie.

Le repito, va a ser mañana jueves y no me atrevo a darle una hora porque como acabamos de hacer la transición del horario de verano, aunque usted no lo crea, hay datos que están mal en algunas guías electrónicas y en varias páginas de internet.

Pero vale la pena. Es otro asunto, algo que se tiene que ver y discutir. ¿O usted qué opina?


@AlvaroCueva

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