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Jueves , 20.09.2018 / 00:19 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

‘Falco’: la nueva gran serie mexicana

Álvaro Cueva

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A diario recibo comentarios de gente indignada por la pésima calidad de la televisión mexicana.

Todos son muy buenos para despotricar contra Simón dice y La academia pero cuando alguien saca algo bueno, silencio.

Nadie dice nada. Nadie ni siquiera se toma la molestia de verlo.

¿Sí entiende que aquí hay un juego bastante perverso donde las quejas dejan de ser quejas para transformarse en publicidad?

¿Sí entiende que mientras usted se siga quejando de lo mismo, en lugar de mirar otras cosas, lejos de contribuir a un cambio, le está haciendo el caldo gordo a la televisión chatarra?

¿Por qué le estoy escribiendo esto? Porque justo en este momento tenemos una prodigiosa serie de televisión mexicana en pantalla y yo no veo los elogios ni los suspiros de alivio de las personas que estaban ofendidas con programas como los de Chavana en Multimedios Televisión.

Por supuesto, me refiero a Falco, cuya primera temporada está completa, desde la semana pasada, en Amazon Prime Video, que desde el domingo pasado sustituyó a Luis Miguel, la serie en Estados Unidos (vía Telemundo) y que desde el próximo domingo se va a transmitir aquí también pero por el canal TNT.

No hay pretexto para no hablar de ella, especialmente para las personas que juran y perjuran que nunca ven los canales de Televisa ni de Tv Azteca.

Falco es la versión mexicana de una serie alemana titulada Der letzte Bulle (el último toro) que lleva más de cinco temporadas triunfando en diferentes países.

Es una historia muy atractiva que narra las aventuras de un policía que estuvo en coma durante 23 años, que despierta en Ciudad de México de 2018 y que además de adaptarse a la realidad de hoy se reincorpora a la lucha contra el crimen.

¿Qué tiene esto de interesante? Que los responsables de esta adaptación fueron tan sabios que creo que es la primera vez que una serie de policías termina por funcionar en el contexto nacional.

Ojo: no estoy diciendo que jamás se hayan hecho series policiacas en México.

Estoy diciendo que como aquí vamos de las carencias a la corrupción y del poder del crimen organizado a muchas otras cuestiones, los mexicanos jamás celebramos una serie policiaca.

Al contrario, tendemos a ponernos del lado de los delincuentes. No por nada hemos convertido en modelos aspiracionales algunas de las peores narconovelas del mercado.

Falco es otra cosa. Si usted la mira, se va a enganchar tanto o más que con El señor de los cielos, El Chema y La querida del Centauro.

¿Por qué? Porque los personajes están perfectamente bien colocados en la realidad nacional, porque la producción mezcla muy bien el desarrollo de los personajes con la resolución de diferentes casos por capítulo, y porque es muy como Luis Miguel, la serie. ¿En qué sentido? En que como se trata de un hombre de los 90 en el México de hoy, vamos y venimos del pasado al presente, de las comparaciones de cómo era la vida antes y de cómo es en 2018.

Se habla de todo, desde el nuevo papel de la mujer hasta el hecho de que ahora está prohibido fumar en lugares públicos pasando por los teléfonos celulares, las memorias USB y más, muchos otros detalles más.

Le voy a ser muy sincero, yo no esperaba nada de Falco. Los mexicanos somos pésimos cuando queremos jugar a NCIS, Chicago P.D. o Shades of Blue.

Pero conforme me fui metiendo en sus capítulos, me fue ocurriendo algo que casi nunca me ocurre y menos con una producción nacional: me involucré.

Falco está tan bien hecha y tan bien contada que hace que uno, como espectador, como hombre, comience a sentir.

Su protagonista no es un héroe guapetón, es un tipo de carne y hueso, un joven, un viejo, un chavo enamorado, un señor abandonado, una criatura desesperada, una persona que a fuerza de golpes se ha vuelto sabia, que le ha perdido el temor a la muerte.

Todos tenemos algo de él, o de su mujer, o de su hija, o de su padre, o de sus amigos, o de sus enemigos. Todos somos Falco.

Esto no se ve todos los días y si esta serie es capaz de algo tan íntimo es porque tiene atrás a Ernesto Contreras, uno de los mejores directores de cine de este país, el genio creador de obras multipremiadas como Sueño en otro idioma, Las oscuras primaveras y Párpados azules, el responsable de grandes series como El Chapo.

Michel Brown (Pasión de gavilanes) está haciendo la mejor actuación de su vida. Karina Gidi (Los adioses) está sublime.

Mariana de Tavira (Efectos secundarios) ha construido algo increíble. Mauricio García Lozano (Señor Ávila) está enorme.

Y aquí le paro porque ya no me queda espacio para felicitar a los demás, ni a los escritores, ni a los realizadores, pero ese equipo vale oro. Falco vale oro.

Por favor véala, coméntela y no se queje. Hoy en día quejarse equivale a hacerle publicidad a la basura. ¿O usted qué opina?

 alvaro.cueva@milenio.com

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