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Miércoles , 20.06.2018 / 14:29 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

‘Enamorándonos’

Álvaro Cueva

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Esto es como el Titanic de la televisión. Algo demasiado grande, caro, pretencioso y pesado, y me temo que si no se toman medidas de emergencia se va a hundir.

Por supuesto, me refiero a Enamorándonos, uno de los programas vespertinos del recién nacido Azteca 7.

¿Qué es? Me tardé dos días en comprenderlo porque le juro que al principio no se entendió nada y la gente en las redes sociales decía que era una copia de 12 corazones.

Enamorándonos es un programa de entretenimiento a través del cual hombres y mujeres de diferentes orígenes y edades buscan pareja a por medio de la televisión.

Primero se presentan, luego la gente del público, en casa, llama al show para decir quién le gusta.

La producción los presenta, si se caen bien tienen una cita y si al final aquello funciona, ya, encontraron el amor entre invitados musicales, asesores psicológicos y los comentarios del público en Twitter y Facebook.

La bronca es que todo esto tarda años. La presentación se hace un día. El encuentro, al siguiente. La cita, después. Y así hasta, yo creo, completar toda la semana.

Si a esto le agregamos el pequeño detalle de que cada capítulo dura dos horas, a un ritmo lentísimo, aquello se convierte en un infierno.

El lunes, yo me jalaba los pelos de la ansiedad. El martes, me rasqué tanto que ya mero me saco sangre. Y ayer, de veras, ya me estaba volviendo loco.

Es demasiado tiempo para nada y si usted no vio este concepto desde el primer minuto del episodio del lunes, estoy convencido de que no va a entender ni papa.

Deje usted los errores de principiante, Enamorándonos es como televisión de los años 70, para un público cautivo que dispone de todo el tiempo del mundo para ver un mismo proyecto y que no le va a cambiar de canal porque no tienen ninguna otra cosa qué mirar.

Sí, se agradece la conducción de la gran Carmen Muñoz (que antes estaba en Canal 11) y de sus compañeros Adrián Cué y Rosario Arellano.

Igual, qué bueno que todo sea en vivo, con teléfono abierto y en un estudio monumental, pero urge agilizar esto y, lo más importante, hacerlo divertido y con credibilidad.

Que las audiencias se entretengan y que les conste que la gente que está saliendo ahí es de verdad, que no son actores y que en este producto sí están naciendo los romances como, en su momento, sucedió en títulos como Fantástico amor de Televisa.

No me gustó Enamorándonos. ¿A usted sí?

‘VUELVE TEMPRANO’

Preciosa, Vuelve temprano, la telenovela con la que Imagen Televisión comenzó sus transmisiones el lunes pasado, es preciosa.

¿Por qué, si mucha gente se ha quejado en internet de que hay muertos, violencia y un montón de las cosas de las que todos estamos hartos?

Es preciosa porque si usted la analiza con detenimiento, va a encontrar, genuinamente, una propuesta diferente y positiva.

Pongamos por un lado producciones de Argos como Infames, El octavo mandamiento y Fortuna.

¿Qué encontramos? Unos conflictos muy raros, pero válidos, que oscilan entre la más descarada propaganda y los más peculiares mensajes políticos.

Ahora pongamos por el otro, algunos títulos de Telemundo como El señor de los cielos, Camelia la texana y Dueños del paraíso.

¿Qué tenemos? Narco, sí, muy exitoso, pero narco al fin.

¿Qué ofrece Imagen Televisión que no sea esto o el tradicional esquema de Televisa y Tv Azteca?

Un melodrama seriado donde hay acción y muerte, pero como parte de algo nuevo.

¿Qué? El poner sobre la mesa la falta de comunicación que hay entre padres e hijos, una figura protagónica femenina increíblemente actual, fuerte y empoderada, doble moral y otros asuntos por el estilo.

En resumen, tenemos un producto mucho más moderno, que le va a dejar algo a las familias mexicanas e ideal para ser gozado por hombres y mujeres, jóvenes y viejos.

Me encanta Vuelve temprano porque creo que es un punto medio bastante inteligente entre el bloque Televisa-Tv Azteca y el de Argos-Telemundo.

De eso se trataba cuando hablábamos de crear una nueva televisora.

¿Pero no se supone que es un refrito de una producción chilena que, a su vez, se prestó para mucho chisme por su parecido con un caso de la vida real?

Sí, no es lo óptimo, pero de eso a padecer cochinadas como las que les hemos padecido a cualquier cantidad de casas productoras en los últimos años en su búsqueda de un lenguaje, me quedo con esto.

La razón es muy simple: sin ser Game of Thrones, lo cual no es el objetivo, está bien hecho.

Gabriela de la Garza, rostro emblemático de Grupo Imagen por su participación en Las Aparicio, está como para comérsela a besos de tan convincente, hermosa y entrañable.

Y el resto del reparto está lleno de sorpresas maravillosas como Francisco de la O, Alejandra Ambrosi, Sharis Cid, Rubén Zamora y Mario Cimarro.

Échele un ojo a Vuelve temprano. Le va a encantar. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

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