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El pozo de los deseos reprimidos

El programa que todo México debería de estar viendo

Álvaro Cueva

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Me parece un pecado que existiendo un título como Nuestra aventura musical nadie, o casi nadie, lo comente.

¿Por qué? Porque es el programa que todo México debería de estar viendo, porque está lleno de virtudes a nivel fondo y forma, porque es nota y da nota.

En el remoto caso de que usted no sepa nada de esto, ¿qué es Nuestra aventura musical? ¿De qué trata? ¿Dónde lo pasan? ¿Quién sale?

Nuestra aventura musical es un reality show tipo Pequeños gigantes, donde un grupo de niños demuestran sus dotes musicales.

¿Y? ¿Qué tiene esto de interesante? ¿Qué tiene esto de diferente?

Que este grupo formado por niños y niñas de diferentes regiones del país, en su mayoría de comunidades muy humildes y marginadas quienes, en compañía de sus padres, abuelos y maestros, cambian su vida a través de nuestra música más entrañable.

Ellos forman la Orquesta y Coro de Música Tradicional Mexicana y a lo largo de los seis capítulos que forman este proyecto los vemos recorrer los lugares más sencillos de todo nuestro territorio hasta cumplir con su sueño más anhelado: tocar y cantar en el Palacio de Bellas Artes.

Sí, esto se parece un poco a las orquestas Esperanza Azteca, tan famosas en la televisora del Ajusco, pero es un programa de Canal 22 que se transmite los viernes a las 20:30 horas y está precioso.

Le juro que no existe cosa más hermosa en toda la televisión nacional. Es como The Choir (Film&Arts), pero mexicano y con algo que de seguro le va a fascinar.

¿Qué? Que es un concepto particularmente valiente y que su realización es pulcrísima, cinematográfica, un orgullo para los medios públicos nacionales.

¿A qué me refiero cuando le digo que Nuestra aventura musical es un concepto particularmente valiente?

A que esto está muy lejos de ser un reality lindo, lindo, donde todos dicen puras cosas bonitas y se la pasan como en un parque de diversiones.

¡Para nada! Aquí los niños, y todos los que salen, exponen cómo no pudieron salir a ensayar por la violencia que se vive en estados como Michoacán, cómo temen por sus vidas, cómo le tienen que hacer para, con todo y eso, defender su vocación artística.

Se me eriza la piel nada más de recordar las palabras de esos chiquitos que, a pesar de vivir en el infierno, prefieren cantar en sus lenguas indígenas o tocar el violín antes que dejarse caer por el dolor de la sangre, por la ausencia de los desaparecidos o por un montón de cosas más.

¿Pero sabe qué es lo más fabuloso de los pequeños de Nuestra aventura musical?

Que nunca dejan de ser niños. Es de no creerse toda su alegría, su entusiasmo y las ganas que le echan a los ensayos y a las presentaciones.

Porque ésta es otra cualidad de este formato, mientras uno lo mira no solo se la pasa increíble, no solo se sensibiliza y reflexiona, aprende.

¿Qué? Cómo le hacen los maestros y directores de la Orquesta y Coro de Música Tradicional Mexicana para conseguir que estos chiquititos aprendan a cantar, a tocar sus instrumentos y a amar el arte.

Son unos héroes y el resultado es muy hermoso, inspirador, positivo y contrastante con lo que normalmente se dice de México aquí mismo y en el resto del mundo.

Cualquier de esos niños tiene un potencial enorme. Cualquiera de esos niños, después de esos ensayos y de esas presentaciones, jamás terminará siendo un mal hombre o una mala mujer.

Al contrario, ellos ya están tocados por la música y el canto, ellos ya saben lo que es la belleza y nunca la abandonarán.

¿Qué le trato de decir cuando afirmo que la realización de Nuestra aventura musical es pulcrísima, cinematográfica?

Que estamos ante algo grande en términos audiovisuales, que este trabajo no se parece en nada a lo que tradicionalmente se hace en la televisión cultural de este país.

Nuestra aventura musical es televisión del siglo XXI para las audiencias del siglo XXI, para los que gozan con las ediciones vertiginosas, con los detalles espontáneos.

Desde los tiempos en que Canal 22 revolucionó la televisión pública con reality shows como Ópera prima que no veíamos algo tan delicioso.

¿Ahora entiende cuando le digo que es un pecado que nadie o que casi nadie le haga ruido a esta aportación?

Se lo estoy escribiendo desde ahora porque quiero que lo ponga en las notificaciones de su celular.

Luche por ver Nuestra aventura musical mañana viernes a las 20:30 horas por Canal 22.

El gran final va a ser el próximo viernes, el 1 de junio, cuando, después del capítulo de esa noche se transmita, a las 21:00, el gran concierto en Bellas Artes.

Y si se hace fan, como yo, por nada del mundo se pierda el maratón de esta joya el domingo 3 de junio de las 17:00 a las 22:00. Vale la pena hasta para que lo grabe.

Le doy mi palabra de que esto le va a fascinar, de que lo va a inspirar y de que lo hará inmensamente feliz. ¿A poco no?

alvaro.cueva@milenio.com

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