• Regístrate
Estás leyendo: El Oscar y la televisión
Comparte esta noticia
Martes , 20.11.2018 / 17:52 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

El Oscar y la televisión

Álvaro Cueva

Publicidad
Publicidad

Soy el crítico de televisión más feliz del mundo, porque el domingo pasado vi brillar a toda Latinoamérica en la entrega de los Oscar como jamás imaginé en mi vida.

No somos esa cultura agachada que durante años nos dijeron que éramos.

Somos muchos países, poderosos, que estamos llenos de gente talentosa, que sabemos hacer cine, que tenemos infinidad de historias que contar.

En verdad nos sobran razones para estar de fiesta, de fiesta nacional, de fiesta panregional y a mí jamás me dejará de conmover la respuesta de la gente.

Estamos tan necesitados de buenas noticias que hasta al Ángel de la Independencia fueron a dar muchas personas para celebrar los Oscar de Guillermo del Toro como solo se celebran los triunfos de la selección nacional de futbol.

Y estamos tan desesperados por participar que hicimos todos los memes que pudimos.

Ojo: esto no significa que estemos contra personalidades como Eiza González. No nos confundamos.

Esto significa que hoy somos libres para expresarnos, para divertirnos y que en nuestro afán por ser parte de la historia, por llamar la atención, nos colgamos de lo primero que podemos para demostrar que existimos, que nosotros también podemos opinar. Si hacemos chistes de los terremotos, de los asaltos y de los secuestros, que no hagamos memes de Eiza González. ¡Por favor!

Así somos los latinos. Así somos los mexicanos. Y no, esto no significa nada malo. Al contrario, yo lo encuentro muy positivo.

¿Qué le puedo decir de las transmisiones a nivel televisión?

Que cada canal, cada plataforma, cada Facebook Live se quiso lucir durante la noche del Oscar y esto tiene que significar algo.

Estoy convencido de que todas las ventanas que participaron en este evento triunfaron pero no porque en verdad hayan hecho obras maestras.

Fue porque Hollywood les puso el Oscar más latino de todos los tiempos en charola de plata.

Y no, no juguemos a amarrar navajas, a comparar con los Premios TvyNovelas o a contrastar contra los números de otros programas porque eso no habla mal del Oscar. Habla mal de nosotros como entidades pensantes.

Le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste, el Oscar es un evento de nicho. Punto.

Pero eso no significa que no sea la ceremonia más importante, más poderosa ni más influyente de toda la industria del espectáculo a escala mundial.

Si usted es de los que piensan que el rating es el único sinónimo de éxito que existe en este negocio, con todo respeto, usted necesita un curso de actualización.

Por cuestiones de espacio, hablemos brevemente de los trabajos de E! TNT, MILENIO y TvAzteca.

¿Qué le puedo decir de E!? Que a diferencia de lo que vimos en años anteriores, estos señores volvieron a sacar la casta con unas coberturas sublimes antes y durante la alfombra roja, y después de la entrega de premios. Los amé.

¿Qué le puedo comentar de TNT? Que son lo mejor que existe en toda Latinoamérica: pulcritud, coordinación, información, emoción, experiencia. ¡Bravo!

¿Qué le puedo señalar de MILENIO? Que me pongo de pie ante el trabajo monumental que Susana Moscatel, Omar Ramos, Ivett Salgado y sus invitados hicieron esa tarde y noche tanto en redes sociales como en MILENIO Televisión.

Nadie comentó mejor que ellos. Nadie.

¿Y Azteca Uno? Me queda claro que estos señores quieren juntar a todos sus talentos para todo. No hay bronca, sus razones tendrán, pero sí me gustaría explicarles que no todos los eventos son iguales.

Hay coberturas que implican una especialidad. Cuando uno manda payasos, por ejemplo, a una transmisión que está hecha para periodistas, a lo mejor ese día se mejora mucho algún número pero a la larga se pierde lo más valioso que existe en esta industria: la influencia.

La historia de Tv Azteca está llena de ejemplos vergonzosísimos en este sentido.

¡Qué necesidad hay de repetir errores!

A mí, como amante del espectáculo, me ofende que Azteca Uno mande a gente que no sabe nada de cine al evento más importante de Hollywood.

Pero me ofende más que esos conductores, que no son malos, hayan ido hasta allá sin preparación, sin coordinación y sin herramientas para defenderse.

No solo decían y hacían barbaridades, se veían tan incómodos que llegó un momento en que se comenzaron a burlar de su trabajo, de sus errores.

Esto es delicadísimo. Es anarquía. Lo peor. ¿Qué se hace en estos casos? Un profundo ejercicio de autocrítica.

Tv Azteca, cuando se lo propone, hace coberturas de clase mundial. Son los mejores. Si no me cree, acuérdese de lo que esa empresa hizo la semana pasada con el golf.

¿A que ahí sí cuidaron a quién llevaron, sí se prepararon, no cometieron ni un solo error de producción y sí respetaron a la fuente y a las audiencias de esa especialidad?

¿No podrían hacer lo mismo con el Oscar? ¿O usted qué opina? ¿Usted qué les recomendaría?

alvaro.cueva@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.