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Lunes , 16.07.2018 / 15:56 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Donald Trump y Peña Nieto: "Dos copetes de cuidado"

Álvaro Cueva

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Yo, como usted, llevaba muchos días escuchando puras cosas horribles de Donald Trump, odiándolo.

¿Y qué pasó? Que me empecé a poner muy mal, iba y venía de la depresión a la furia, no podía pensar en otra cosa.

Necesitaba sacar al presidente de Estados Unidos de mi alma. ¿Pero cómo?

Entonces ocurrió un milagro: quién sabe cómo, pero en mi Facebook apareció el anuncio de que en el Teatro Bar El Vicio se estaba presentando un espectáculo con Cecilia Sotres, de Las Reinas Chulas, y Andrés Carreño, de Cabaret Misterio titulado: Dos copetes de cuidado.

Parecía una especie de parodia de la relación entre Donald Trump y Enrique Peña Nieto con dos virtudes irresistibles:

Cecilia es una de las mejores actrices de cabaret de este país y Andrés, una institución con un talento bárbaro.

Ni tardo ni perezoso corrí a ver aquello. ¿Le digo la verdad? Desde que Jesusa Rodríguez hizo El juicio a Salinas en los años 90 que no me enfrentaba a un espectáculo político tan inteligente, crítico y divertido.

Me reí de principio a fin. Cecilia está maravillosa y Andrés, sublime. Las canciones son perfectas.

¿Y qué me dice del texto? Redondo, atractivo, potente. Jamás permita que le cuenten el final.

El público enloquece, participa, insulta a los personajes, los ovaciona y todo está muy bien aprovechado.

Desde la participación de un tercer actor del que no le voy a decir nada porque lo considero una agradabilísima sorpresa hasta unos delirantes videos con Nacho Lozano.

Pero lo mejor son unos clips cinematográficos que salen por ahí que hacen alusión a muchas de las cosas que estamos viendo a diario en los medios solo que increíblemente bien doblados.

Ojo: no se vaya usted a quedar con la impresión de que Dos copetes de cuidado es un ejercicio de odio, porque la cosa no va por ahí.

Es cabaret mexicano del siglo XXI, comedia de la mejor, terapia, y si puedo, voy a volver a ir porque Cecilia, Andrés y sus compañeros lo van enriqueciendo semana a semana, noticia a noticia.

No sé usted pero yo jamás pensé en reírme así, durante más de dos horas, con Donald Trump ni todo lo que está sucediendo.¡Pero lo conseguí! ¡Me liberé! ¡Dos copetes de cuidado me liberó!

Por lo que más quiera en la vida, luche por ver ya este magnífico espectáculo porque los boletos vuelan y solo se va a presentar los viernes de febrero en el madrugador horario de las 20:30. ¡Felicidades!

Metáfora de Trump

Como usted sabe, el viernes se transmitió el final definitivo de la serie Salem en el canal Fox1 y yo todavía estoy en shock.

Primero, porque no puedo creer que una propuesta tan maravillosa haya sido cancelada.

Y segundo, porque los responsables de esta joya aprovecharon su despedida para mandarle un mensaje al mundo entero.

Perdón, pero yo sí creo que usted debe ver de inmediato el desenlace de esta emisión.

¡Es una metáfora del ascenso de Donald Trump al poder! ¡Es un anuncio de lo que le espera tanto al pueblo de Estados Unidos como a la humanidad entera!

Obvio, no le voy a contar nada pero es muy fuerte, ciento por ciento inesperado, terror a la ene potencia.

En el remoto caso de que usted jamás haya visto Salem porque su distribución en México ha sido particularmente limitada, déjeme le explico:

Ésta es una serie de terror que a partir de lo poco o mucho que sabemos del pueblo de Salem construye una escalofriante fantasía de época sobre los horrores que estamos viviendo en la actualidad.

Ahí están, por ejemplo, desde los más dolorosos conflictos personales como la obsesión que muchas personas tienen por alcanzar la aceptación pública hasta los más terribles problemas sociales como la discriminación de la mujer.

Y es una serie de terror, un show donde usted se puede entretener y enviciar con la participación de un elenco del mas alto nivel, una producción prodigiosa y espléndidos efectos especiales.

Imagínese usted, por favor, la combinación de esto, que incluye al mismísimo diablo, con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Como bien se puede ver en ésta y muchas de las mejores series del momento: el enemigo no está afuera, está adentro. El infierno está aquí, es hoy.

¿Pero quiere que le diga qué fue lo que más me impresionó de esta conclusión?

Los temas del arrepentimiento, del perdón y del sacrificio porque no los vimos como normalmente aparecen en el cine de terror.

Salem los convirtió en otra cosa, en el terror del universo del terror, en algo que duele.

Por eso la imagen final de esta serie es escalofriante, desesperante y yo diría que futurista, un viaje al apocalipsis, a la nueva eternidad.

¡Qué manera tan más gloriosa de despedirse de las audiencias estadounidenses y globales! ¡Qué manera tan más inteligente de hacer televisión de entretenimiento!

Busque ya el último capítulo de la última temporada de Salem. Se va a quedar helado. Se lo garantizo.

alvaro.cueva@milenio.com

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