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El pozo de los deseos reprimidos

Crítica a ‘Corazón contento’

Álvaro Cueva

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Estamos en enero, todos gastados, todos a dieta. Es el momento perfecto para ver Corazón contento, la nueva serie mexicana de Amazon Prime Video. No sabe usted qué cosa tan más divertida, fresca e interesante. Le va a encantar pero antes debo hacerle algunas aclaraciones porque como esto es tan revolucionario en términos cinematográficos, más de una persona se puede quedar sin entenderla bien y sería una lástima porque de que vale la pena, vale la pena.

Corazón contento es una serie, entre cómica y dramática (dramedy), que narra la historia de un montón de personajes que viven o en Monterrey, o en la Ciudad de México o en Mérida. Por favor abra bien los ojos porque si usted no está acostumbrado a navegar entre estas tres culturas, puede llegar un punto en que se confunda. Igual, como está hecha como las mejores series cómicas del mundo, a veces parece factual. A veces, video de las redes sociales. Y a veces, documental pero es ficción.

Si me acepta un consejo, cuando la vaya a ver, aviéntese más de un capítulo de media hora para que se acostumbre a la técnica. Le garantizo que no la va a soltar. ¿De qué trata? En una primera lectura, de gordos, de lo que pasa con los gordos, con los gordos del norte, con los gordos del centro y con los gordos del sur. Con los gordos y con las gordas, con su vida sexual, con su economía, con sus amistades, con sus compañeros de trabajo, con los niños en las escuelas.

Y aunque es para adolescentes y adultos, me fascina porque es para jóvenes y viejos, para pobres y ricos, para cultos e incultos. Corazón contento es una de las series mexicanas más incluyentes que he visto en mi vida. Por favor no se vaya a imaginar los lugares comunes de las series sobre obesos. Esto es distinto, muy actual. Tenemos desde lo que le pasa a los gordos que quieren ligar en Tinder hasta la forma como operan las mafias de vendedores de comida chatarra pasando por unos chismes sabrosísimos sobre cómo se hacen los infomerciales que le prometen el sol, la luna y las estrellas a quienes quieren bajar de peso y más, mucho más.

Pero, ojo, yo le hablaba de un primera lectura porque más allá de esta parte obvia, Corazón contento vale como comedia romántica. Es muy bonita, muy como las películas mexicanas que están triunfando en cartelera. Por si esto no fuera suficiente, a mí me enloquece por el retrato que hace de los regios, de los chilangos y de los yucatecos. Tenía siglos de no reírme tanto con nuestras diferencias culturales, con nuestra similitudes, con esto que es tan mexicano y que los medios tradicionales olvidaron en su afán por estandarizarlo todo.

¡Qué irónico que una plataforma global como la de Amazon Prime Video esté rescatando el valor de las diferentes regiones de México cuando la televisión mexicana muere por parecerse a la de Miami! ¿Pero sabe qué es lo más edificante de Corazón contento? Su reparto. Es pura gente que no está choteada, nueva, con talento. No hay manera de verlos y de no creerles, de no amarlos. Por lo que más quiera en la vida, luche por ver completa ya la primera temporada de Corazón contento en Amazon Prime Video. No sólo le van a dar ganas de ponerse a dieta. Se la va a pasar increíble. De veras que sí.

alvaro.cueva@milenio.com

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