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Lunes , 24.09.2018 / 03:27 Hoy

El pozo de los deseos reprimidos

Aquí hay un problema

Álvaro Cueva

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Estalló la bomba. Ayer me llegó un comunicado de BBC Worldwide ofreciéndole disculpas a su público, a sus talentos y a su equipo de producción.

¿Por qué? Porque un fragmento de la nueva temporada de Dr. Who salió a la luz pública de manera inadvertida.

¿Qué significa esto? Que se la piratearon. La serie se estrena a nivel mundial hasta finales de agosto y, al parecer, una parte de sus capítulos ya anda circulando por ahí en un hecho sin precedentes en la industria de la televisión internacional.

¿Cuándo usted se había enterado de que un episodio de Game of Thrones estuviera en manos de los piratas antes que en los cables o en las antenas directas al hogar?

¿Cuándo había escuchado que algo así pasara con 24, Resurrection, Defiance, Revenge, True Blood, Bates Motel, Sin identidad o Isabel?

¿Cuándo? ¡Nunca! Y le tenía que pasar a la televisora con más prestigio de todo el planeta. Y le tenía que pasar con su lanzamiento más importante de este año.

Es un tema como para ponerse a pensar, porque, ¿se acuerda que le dije que si los espectadores seguían consumiendo piratería, ya sea en disco, ya sea en la red, tarde o temprano iba a pasar una catástrofe?

Pues aquí está su catástrofe. Los señores de BBC son dignos como pocos. No me quiero ni imaginar las decisiones que van a tomar a partir de esto.

Decisiones que podrían afectar la nueva temporada de este proyecto, que podrían afectar el futuro de la serie y que podrían afectar hasta el futuro de las mismísimas señales de la BBC en regiones como la nuestra.

Y no nada más estoy hablando de México, estoy hablando de toda América Latina.

Le recuerdo: BBC es una señal pública. Robarle a la BBC es como robarle al gobierno del Reino Unido.

¿Se imagina las investigaciones? ¿Se imagina las comparecencias de sus directivos?

Evidentemente aquí hay un negocio que ya no se hizo o que ya no se hizo como estaba planeado. Aquí hay un problema.

¿Y todo por qué? Porque a alguien se la ocurrió pasarse de listo.

No sé usted, pero yo sí estoy preocupado. Ni BBC, ni sus afiliados, ni sus clientes, ni Dr. Who, ni sus colaboradores, ni sus fanáticos, me merecían algo así.

¡Qué gigantesca falta de responsabilidad! ¡Qué gigantesca falta de respeto!

Es un enigma lo que vaya a pasar después de esta irregularidad. Yo, por lo pronto, felicito desde aquí a los señores de esa importante corporación global.

¿Le digo por qué? Porque a diferencia de lo que hacemos en México de echarle la culpa a otro, de asumirnos como víctimas o de jugar al sobreanálisis cuando nos pasa algo malo, ellos tomaron al toro por los cuernos.

Se me hace profesional y admirable que su primera reacción haya sido ofrecer una disculpa.

¿Quién, aquí, hubiera ofrecido una disculpa si le hubiera pasado algo así? ¿Quién, en México, hubiera hecho algo más o menos parecido después de haber sido saqueado en términos autorales? ¡Quién!

¿Sí se da cuenta de la grandeza de los ejecutivos británicos? Aquí le gritamos puto a los enemigos y somos capaces hasta de inventarnos una explicación cultural con tal de no dar la cara y reconocer nuestros errores.

Allá, les queman parte de su producto más importante y les da vergüenza. ¡Vergüenza!

Y sus disculpas no son nada más para su público, son para su gente, para sus empleados, para sus creadores, para sus equipos de producción.

¿Cuándo ha visto usted aquí que alguna televisora le haya ofrecido una disculpa a alguien, mucho menos a su propio recurso humano? ¡Cuándo!

¿Ahora me entiende? Quién sabe qué vaya a pasar después de esto, pero hay algo que yo sí le puedo decir desde ahora: en la reacción de los británicos se esconde una gran lección de comunicación corporativa.

Fueron tan elegantes en su comunicado, eligieron tan bien las palabras, jamás mostraron ni un ápice de agresividad.

Yo sí quiero darles un aplauso y pedirle un favor a usted:

Si de repente anda en la calle y alguien le quiere vender un disco pirata con lo nuevo de Dr. Who, no lo compre. Aunque esté muy barato y ame muchísimo esta serie.

Si lo hace, estará atentando con ese título, contra la compañía que le dio sustento y hasta contra usted mismo, porque, como le dije, BBC podría tomar decisiones drásticas después de esto.

¿Decisiones como cuál? Como atrasar el lanzamiento de Dr. Who o como retirarse de muchos mercados internacionales.

Igual, si usted, por accidente, se topa con un fragmento de esta emisión en internet, así sea parte de una secuencia, así sea un capítulo completo, no lo descargue.

¿Qué le cuesta esperarse unas cuantas semanas para mirar esto legalmente? ¿Qué le cuesta hacer las cosas como se deben de hacer?

Estalló la bomba. Ayer BBC Worldwide sacó un comunicado histórico. Afortunadamente lo supieron manejar en términos corporativos, pero qué tristeza. Esto no tendría que haber pasado. ¿O usted qué opina?

http://twitter.com/AlvaroCueva

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