• Regístrate
Estás leyendo: Los que miran la muerte
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 17:49 Hoy

Fusilerías

Los que miran la muerte

Alfredo C. Villeda

Publicidad
Publicidad

En Night Train (Vintage Books 2007), Martin Amis teje sobre el tema de la muerte, magistral novela policiaca al fin, en voz de un personaje que se pregunta por qué si en la década de los sesenta todo mundo hablaba de los hoyos negros, solo Stephen Hawking fue capaz de dar respuestas.

Una solución la dio el propio cosmólogo en su momento: “porque soy el chico más listo”. Pero otro personaje de Amis, uno femenino, interpone una salida más romántica: “Él entendió los hoyos negros porque pudo mirarlos. Los hoyos negros significan olvido. Significan muerte. Y Hawking ha estado mirando la muerte toda su vida adulta. Él pudo ver”.

¿Cómo miran la muerte, sin embargo, los mortales que no son los chicos más listos, pero son expertos en conducir a ese camino a sus enemigos o a las víctimas colaterales de su oficio de tinieblas? Avezados en la práctica de quitar la vida, son demonios que a menudo ordenan o ejecutan asesinatos impensables en la categoría de “quirúrgicos”, como con falsa elegancia llaman las agencias extranjeras a la eliminación selectiva de objetivos.

Piense usted, amable lector, en este hombre identificado con el alias de Z-42, Omar Treviño, a quien el gobierno federal detuvo la madrugada del miércoles y le cuelga como “medallas” el asesinato y el abandono de 265 de su especie, aunque de nacionalidad distinta, en San Fernando, Tamaulipas, entre 2010 y 2011, cuyo único crimen fue haber querido llegar a Estados Unidos con la guía de un grupo de coyotes perteneciente a una banda rival. También se le acusa de perpetrar el incendio de un casino en Monterrey, cuyos dueños se negaban a pagar el derecho de piso, en 2011. Ahí murieron 52 personas. Su culpa: predilección por el juego de azar.

Otra captura reciente fue la de Servando Gómez, La Tuta, criminal confeso innovador en la propaganda delictiva. Si otros capos libraban una guerra paralela de mensajes con mantas y cartulinas plantadas en cadáveres, este michoacano echó mano del video para amenazar y desnudar complicidades desde el gobierno.

Dos jefes del horror que miraban la muerte a diario, pero sin duda no eran los chicos más listos. Acaso, sí, bestias sanguinarias.

www.twitter.com/acvilleda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.