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Viernes , 14.12.2018 / 12:21 Hoy

Fusilerías

Los Gallagher: la debacle

Alfredo C. Villeda

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Cuando John Lennon lanzó, ratificó y aderezó su frase de que los Beatles eran más populares que Jesucristo siempre tuvo en mente, a lo largo de una década por lo menos, hacer una crítica a la decadencia del cristianismo en Reino Unido y de paso, ego aparte, ilustrar con una provocadora expresión la dimensión que ya tenía la banda en 1966.

Los mayores críticos de semejante osadía no podían ser más que hordas pródigas en estulticia, quizá representadas mejor que nadie por los líderes del entonces hiperactivo Ku Klux Klan, lo que ofrece una perspectiva de la clase de gente que se organizó para boicotear al cuarteto y de paso sacar provecho político y social.

Treinta años después un talentoso pero desubicado músico inglés, Noel Gallagher, quiso emular al genio de Liverpool, asesinado por un seudoadmirador en Nueva York en 1980, y declaró que la imberbe agrupación que comandaba con su hermano Liam, Oasis, era más grande que Dios. Y fue más allá: que pronto sería más popular que los Beatles, acaso incentivado por los elogios del ex productor del legendario cuarteto, George Martin, quien lo consideraba el mejor músico de su generación. Ambicioso el muchacho, sin duda, que se crecía más cuando salía airoso de las comparaciones con los grupos grunge de los años 90.

El cuarto de siglo transcurrido desde entonces, sin embargo, no sirvió de nada a los Gallagher, que desde entonces han protagonizado una serie de desencuentros verbales y peleas físicas que eclipsan su obra musical. Apenas hace unos días, Liam declaró que era “una puta ridiculez” comparar su canción “Songbird” con “Bohemian Rhapsody”, la icónica pieza de Queen. Imagine usted nada más. Un día después, el cantante aceptó que lo suyo fue un “estallido infame” y pidió a los ofendidos ya superarlo.

De acuerdo con una nota de ABC, en una charla con un miembro de Foo Fighters, Liam dijo: “No soy seguidor de Queen. Freddie Mercury tiene una gran voz y obviamente tienen unas canciones geniales, pero son muy Queen para mi gusto. Son una de las mejores bandas, pero no sé, hombre, el sonido de la guitarra de Brian May parece que la tuviera metida en el trasero”.

La prometedora banda que surgió en los años 90 se desdibujó de tal forma que hoy son más conocidas las peleas de sus otrora integrantes, no solo entre los hermanos Gallagher, también ellos con su padre y varias crisis por adicciones, que su discografía, y están lejos ya no de ser más populares que Dios, sino que los Beatles. Parece excesivo pero acaso quepa la generalización: estos tipos se han peleado con todos. Grupos y solistas; australianos, británicos y gringos; hombres y mujeres; sesenteros y ochenteros. No discriminan. De Phil Collins a Kylie Minogue; de Robbie Williams a David Hutchence; de Green Day a White Stripes.

Aún recuerdo la charla con el colega Arturo Jiménez en la redacción de La Jornada cuando asistimos estupefactos a la tontería de Noel, leída en un cable de agencia, de que Oasis sería más popular que los Beatles. Aquel día bebimos unos tragos después del cierre de edición y escuchamos en una rocola de bar la rolota aquella titulada “Wonderwall”, que disparó a la fama a los Gallagher. Siendo unos simples aficionados al rock supimos desde entonces, sin embargo, que no era para tanto.

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