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Martes , 11.12.2018 / 17:13 Hoy

Fusilerías

Linchamientos: Olivar del Conde, primera llamada

Alfredo C. Villeda

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La colonia Olivar del Conde, enclavada entre dos de las barrancas (ahora sobrepobladas) que abundan en el poniente de la Ciudad de México, pertenece a la delegación Álvaro Obregón y consta de tres secciones. Barrio bravo desde que el fusilero tiene memoria, pues ahí nació, fue sin embargo una zona en la que si acaso había que preocuparse por raterillos de poca monta, adictos a la mariguana y el resistol, pero personajes por todos conocidos.

Los adolescentes de los años 70 y 80, y dos que tres adultos avezados en la vagancia, fundaban bandas y cada fin de semana, ya fuera al término de los juegos de futbol llanero o a media fiesta de boda o 15 años, que no faltaban, armaban tremendas broncas que acababan con alguno que otro descalabrado. Decían que si no había pelea, no había festejo. Era, pues, una tradición, pero no pasaba de ahí, aunque mucho se divertían con el mito, ahora tan común en memes, de que hasta los perros traían machete.

La invasión de microbuses vino a complicar la trama, sea porque muchos de los improvisados choferes eran pillos que hasta empistolados conducían, sea porque los vagos de colonias adyacentes (Barrio Norte, la Cascada, Palmas y otras) vieron un objetivo fácil para hacerse de dinero: asalto a mano armada al pasajero. Y mientras la ciudad se moderniza, las colonias ubicadas más allá del Periférico, de Mixcoac, San Pedro de los Pinos y Tacubaya para arriba, han entrado en un ciclo de descomposición imparable.

Baleados, apuñalados, golpeados y despojados. Todos los días hay de dos a tres casos, muchos de ellos en la línea de microbuses que corre de Metro Observatorio al Olivar del Conde. El peligro empieza desde la avenida Alta Tensión hasta la calle 27, donde está la base del transporte. La población, cansada y temerosa, desoída todo el tiempo por la autoridad delegacional y capitalina, subió hace semanas una manta entre las calles 24 y Norte, con la leyenda "Vecinos unidos contra la delincuencia" y la amenaza de linchar a los delincuentes, más una señal de prohibidas las ratas.

Si las quejas son desechadas, la manta no. De inmediato, tapando la advertencia de justicia por propia mano, Seguridad Pública y Procuraduría colgaron otra manta con números telefónicos de emergencia. Pero los asaltos y los heridos siguen, toda esta semana no fue la excepción.

El desenlace parece inevitable.Primera llamada.

www.twitter.com/acvilleda

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