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Sábado , 26.05.2018 / 09:43 Hoy

Fusilerías

La historia de "Mein Kampf"

Alfredo C. Villeda

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El ensayista Antoine Vitkine (Francia 1977) se echó en hombros una empresa que ha llevado a buen puerto: contar en un libro la historia de un libro. Acaso en sus admirables juegos de ficción, Jorge Luis Borges ha ido más allá, pero en el caso que nos ocupa hay una investigación a fondo sobre un texto que estos días ha resucitado, si es que en algún momento pudo suponerse muerto, al cumplirse 70 años de la muerte de su autor: Mein Kampf, por Adolf Hitler.

La liberación de los derechos de publicación en Alemania ha hecho posible el lanzamiento de una edición especial, comentada, que ha puesto de nuevo en el debate al Führer y su estela de tinieblas. Sin embargo, primero en francés en 2009 bajo el sello Flammarion, y en 2011 en español por la casa Anagrama, Mein Kampf: historia de un libro resulta un periplo desde el origen de la obra, la cervecería Hofbraühaus de Múnich, hasta el final del Tercer Reich, con la distribución de 12 millones 540 mil ejemplares, una cifra colosal para un título.

"Cuesta creer que en esta cervecería Hitler llegara a ser Hitler y que, en esta misma cervecería, tuviera origen Mein Kampf", escribe Vitkine, quien sostiene que el genocida ha creado Mi lucha en la medida que Mi lucha ha creado al genocida, suerte echada de forma involuntaria por el ejército alemán, que comisiona a ese joven desempleado para que espíe al Partido de los Trabajadores, al que se afilia con la credencial número 555 en 1919.

"Cuando lo vi por primera vez, me dio la impresión de un perro vagabundo en busca de un amo", cuenta años después el capitán Karl Mayr, autor de la orden a Hitler de infiltrarse en ese grupúsculo de extrema derecha, que para el 24 de febrero de 1920, con dos mil asistentes, descubre al desconocido, cuyo talento oratorio va de la mano de un violento discurso contra los judíos.

"Para poder gobernarnos para nosotros mismos hay que expulsar a los judíos. Nuestras palabras solo pueden tener una utilidad, un único fin: la lucha", expresa Hitler, y enardece a un auditorio que arrastra los sucesos recientes: la derrota en la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, la crisis económica y la invasión comunista.

Vitkine hilvana en estas páginas el histórico episodio en otra cervecería, la Bürgerbraükeller, ya en 1923, cuando se gesta el fallido golpe de Estado que lanza a la cárcel a Hitler y los suyos, al primer piso de la fortaleza de Landsberg, hasta donde el banquero Emil Georg, director del Deutsche Bank y benefactor del nuevo Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, manda una máquina de escribir Remington, la mejor de la época.

"En una tienda de Landsberg, un militante compra papel y una mesita por 7 marcos. Para Navidad de ese año, Winifred Wagner, nuera del compositor y ferviente admiradora de Hitler, le envía, a petición de éste, gran cantidad de papel, junto con lápices, goma y papel carbón", escribe Vitkine. No es en la cárcel, aclara, donde el Führer forja su doctrina, pero sus convicciones, sus frustraciones y su breve experiencia política hierven como un caldero y terminan, página a página, por formar un libro.

Hitler titula su obra Cuatro años y medio de lucha contra las mentiras, la estupidez y la cobardía, pero su editor y entusiasta promotor del libro, Max Amann, le explica que ese nombre no es contundente ni vende, por lo que es probable que él haya sido quien eligió el definitivo de Mi lucha, para el sello editorial del partido, Franz Eher-Verlag.

Un dato relevante es que este libro, con un primer tiraje de 10 mil ejemplares a 12 marcos cada uno y una nueva edición con una segunda parte, en 1930, más una versión en braille para un mayor alcance, se convierte en la biblia nazi y dejará tales ganancias a su autor (y a su partido), que renuncia por adelantado a su sueldo de canciller. Ya es entonces un hombre rico.

La estrategia lleva la obra a todos los resquicios de Alemania y un objetivo primordial es la escuela. Cuando es abucheado en una fábrica de Siemens, durante la campaña electoral de 1933, dice furioso a los obreros: "Tengo claro que una parte de ustedes no me sigue, pero me da igual, porque tendré conmigo a sus hijos". Y así fue.

Mein Kampf: historia de un libro es una lectura fundamental para comprender, también, buena parte de la historia del siglo XX.

www.twitter.com/acvilleda

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