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Miércoles , 19.09.2018 / 06:23 Hoy

Fusilerías

Frida Sofía: el timo y el trabajo periodístico

Alfredo C. Villeda

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Sin estridencias, sin academicismos ni histeria. Solo desde el ejercicio periodístico y sus herramientas y prácticas, no desde la cátedra del internauta infalible ni desde la comodidad de una cuenta de red social.

Hay una escuela que se derrumba en el sur de Ciudad de México por el sismo de magnitud 7.1 con epicentro en Morelos a la 1:14 de la tarde del martes 19 de septiembre.

La escuela se llama Enrique Rébsamen y acapara la atención de los medios de comunicación por dos razones: la tragedia que implica la muerte de niños y el drama que acarrea la posibilidad de que haya algunos atrapados en los escombros.

Si el propio martes esa zona afectada comparte espacios televisivos con otros puntos de la capital donde también se habla de sobrevivientes atrapados, como la avenida Álvaro Obregón, la calle Ámsterdam y el edificio Coquimbo, para el miércoles se convierte en el punto principal de atención por la especie de que hay una niña viva, de nombre Frida Sofía.

¿Cómo se enteró la prensa de esa noticia? Como MILENIO Diario publicó ayer, hay una cronología precisa que no viene al caso repetir, pero sí es oportuno citar a algunos protagonistas.

De entrada, en medio de la tragedia y las miles de historias que origina un siniestro de la magnitud del que padecemos estos días, la nota de una niña atrapada, que da señales de vida, que está identificada, que habla, a la que hidratan y a la que se acercan los rescatistas cada vez más, es la más atractiva periodísticamente.

Acaso no sea la más importante ni la más urgente o quizá sea tan importante y urgente como el resto. En términos periodísticos, es La Nota. Hay oportunidad, hay personaje, hay contexto, hay relato, hay novedad, hay anécdota. Tiene todos los ingredientes para contar una de las historias de la fatalidad en curso.

Alrededor de la escuela colapsada hay un cordón que permite acercarse a los reporteros solo hasta cierto punto, no por supuesto a los huecos de los escombros en los que primero un rescatista civil y uno de la Marina aseguran que han confirmado, a través de la tecnología y de su presencia en el lugar, que hay una sobreviviente.

Los reporteros consultan el hallazgo con las autoridades a cargo en el sitio de las labores de rescate. El máximo mando ahí es el subsecretario de Marina, Ángel Enrique Beltrán Sarmiento, quien frente a las cámaras de televisión escucha el reporte que un ingeniero civil le da con ayuda de un aparato para la búsqueda de personas, que cuenta con un sensor térmico en el que se respalda la confirmación del hallazgo.

El propio funcionario declara ante las cámaras más de una vez que sí hay una niña y el oficial mayor de la propia Armada, José Luis Vergara, lo confirma. En esa zona, estos dos funcionarios son la autoridad y son la fuente oficial de información. Ambos confirman todo el miércoles la versión de que la niña Frida Sofía está atrapada, está viva, habla, bebe agua y está a metros de ser rescatada.

Los reporteros no pueden ir más allá del cerco, están impedidos de acercarse a las grietas, de escalar los escombros para asomarse cámara al hombro a constatar lo que los rescatistas civiles y militares declaran y los mandos navales convalidan. Sus fuentes son los personajes facultados para ser voceros en el sitio. El propio secretario de Educación, Aurelio Nuño, presente en el lugar, y el presidente Enrique Peña Nieto se declaran pendientes del desenlace. Esas son las fuentes de los reporteros, fuentes oficiales, identificadas, y no hay modo de constatar esos dichos de otra forma. La versión inicial de un voluntario fue confirmada por las autoridades.

Por eso, después de que los reporteros y los espectadores atentos al asunto tuvieron una noche de suspenso por la falta de definición y, sobre todo, porque no aparecían por ningún lado los padres de la ya para entonces célebre niña, sorprendió a todos que el jueves el mismo subsecretario de Marina dijera que el rescate de niños había concluido, con la muerte de 19 y de seis adultos, el resto en hospitales o en casa, enterrando así la historia de Frida Sofía.

El tono y las palabras usadas para el desmentido obligaron al mismo funcionario a disculparse por la noche del jueves y reconocer su responsabilidad en la invención de la niña. Sí. Un timo.

Los tiempos que cada televisora y los espacios que cada medio le dieron a la historia son otro tema. El anticipo de intenciones (campaña para desviar la atención, búsqueda de rating con la tragedia…) también. Este es solo un apunte sobre la labor periodística en el caso Frida Sofía desde el ejercicio y con las características de esta labor, no desde un aula ni desde la comodidad de una cuenta de red social.

www.twitter.com/acvilleda

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