• Regístrate
Estás leyendo: Eufemismo contra realidad
Comparte esta noticia
Miércoles , 18.07.2018 / 20:12 Hoy

Fusilerías

Eufemismo contra realidad

Alfredo C. Villeda

Publicidad
Publicidad

El eufemismo, ese ardid predilecto de la clase política mexicana, se ha inoculado con éxito indudable en las varias esferas del ámbito social. Los dichos y las baladronadas populares típicos de la picaresca nacional, cultivados sin sonrojo otrora solo por líderes obreros y caciques de vieja guardia, hallaron eco en políticos improvisados que en algunos casos alcanzaron cargos como gobernadores y tuvieron a un representante de grado en Vicente Fox como presidente.

Sin embargo, el político profesional, sobre todo el del centro, el del gabinete presidencial y de los mandos parlamentarios y partidistas, suele acudir a una variante a partir de la gestión de Miguel de la Madrid, el eufemismo, que la Real Academia Española define como manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Aquel mandatario, por ejemplo, solía responder frente a la adversidad (inflación por las nubes y sismo del 85, por mencionar dos casos): "México es más grande que sus problemas", con lo que la gente ya sabía que la cosa estaba del carajo, pero que como buenos ciudadanos debían aguantar a pie firme la debacle.

Sucedía igual con Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, cuyos hombres fuertes juraban por la tarde que el anuncio matutino había sido un "ajuste" a los precios por las normas propias del mercado, no un "aumento". Por eso hoy suena tan familiar que prometan alto a las alzas de los energéticos y en cosa de meses o un par de años se convierta en una "actualización" por la volatilidad o los vaivenes internacionales. Y sugieren: "Hay que acostumbrarse".

Hoy nos dicen que las gasolinas son más baratas que hace un año tratando de suavizar el anuncio de un aumento de 6 por ciento de un mes a otro o nos recetan que los homicidios dolosos, en incremento por vez primera en el sexenio, son menores a los de la gestión de Felipe Calderón en el mismo periodo. El contexto como herramienta para desarmar los números de la realidad.

El discurso oficial pasó así de la perorata silvestre, evasiva y a veces hasta cínica a una sofisticada maquinaria de cruce de datos y medias verdades, manipulación de información en muchos casos, que derivan en escándalos como el diferendo Inegi-Coneval en la medición de la pobreza.

www.twitter.com/acvilleda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.