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Fusilerías

Edgar Allan Poe: 19 formas de morir

Alfredo C. Villeda

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Se cree que Jeff Jerome, curador de la tumba en Baltimore, es el autor de la instantánea. Un anciano, ataviado en formal traje negro de dos piezas, corbata oscura que resalta sobre una camisa blanca, se sienta en el mausoleo que deja ver un rostro grabado y el nombre del sepultado. Parece mirar al firmamento, ajeno al oportuno fotógrafo que lo caza desde un costado. Pero no mira el firmamento, porque en 1983 ya estaba ciego.

Sí es posible, en cambio, que ese anciano que se recarga en un bastón, Jorge Luis Borges, tuviera algún tipo de diálogo con su colega enterrado, su admirado Edgar Allan Poe, de quien se percibía más cerca que de Walt Whitman en sus últimos años y de quien leyó, 70 años atrás, sentado en el último peldaño de una escalera que ya no existe, “El pozo y el péndulo”. Escribió: “He olvidado cuántas veces lo he releído o me lo he hecho leer; sé que no he llegado a la última y que regresaré a la cárcel cuadrangular que se estrecha y al abismo de fondo”.

Borges publicó diecinueve años antes su necrópsico poema dedicado a Poe: “Pompas del mármol, negra anatomía / que ultrajan los gusanos sepulcrales, / del triunfo de la muerte los glaciales / símbolos congregó. No los temía. / Temía la otra sombra, la amorosa, / las comunes venturas de la gente; / no lo cegó el metal resplandeciente / ni el mármol sepulcral sino la rosa. / Como del otro lado del espejo / se entregó solitario a su complejo / destino de inventor de pesadillas. / Quizá, del otro lado de la muerte, / siga erigiendo solitario y fuerte / espléndidas y atroces maravillas”.

Y cuando el lector de ambos autores prende incienso a este horror poético precedido por las biografías de ambos, un puntual recuento de las 19 teorías sobre la muerte de Poe, publicado en Open Culture, devuelve a todos a la realidad más vana. Su deceso pudo ser por una práctica electoral fraudulenta.

Entre las causas figuran epilepsia, falla cardiaca, trastorno tóxico, hipoglucemia, diabetes, intoxicación por alcohol, delirium tremens, rabia, gripe, tumor cerebral y hasta envenenamiento por monóxido de carbono. Pero un sitio llamado The Medical Bag ha incluido la teoría de cooping, práctica gringa del siglo XIX consistente en que inocentes eran obligados a votar varias veces por un candidato. En términos llanos mexicanos, una mezcla de acarreo y carrusel.

Se sabe que esas personas eran secuestradas y algunas veces alcoholizadas, disfrazadas, para ser conducidas a sufragar más de una vez. Poe había dejado de beber seis meses antes, por lo que fue extraño hallarlo en la calle con rastros de haberse ido de copas precisamente en un día de jornada comicial.

Sin autopsia, acaso haya que imaginar el horror del maestro siendo víctima no de uno de sus escalofriantes episodios bajo el manto del sueño, no de una pesadilla encarnada en un gato negro o debajo de un piso de madera donde late un corazón revelador. Sino solo por un vulgar fraude electoral..


@acvilleda





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