• Regístrate
Estás leyendo: ¿Dylan Thomas? No, Bob Dylan
Comparte esta noticia
Jueves , 21.06.2018 / 03:45 Hoy

Fusilerías

¿Dylan Thomas? No, Bob Dylan

Alfredo C. Villeda

Publicidad
Publicidad

Una antigua broma de camaradas aficionados a la literatura y al rock consistía en que a la primera mención de Dylan Thomas, el gran poeta galés que vivió como un relámpago en la primera mitad del siglo XX, adicto nivel leyenda a la bohemia, el resto comenzaba a silbar o a canturrear "Blowin' in the Wind", "Mr. Tambourine Man" o "Like a Rolling Stone", tres favoritas de aquellos cónclaves, como una chanza tradicional sobre la clásica confusión entre los nombres del escritor y del cantante estadunidense Bob Dylan.

La Academia Sueca, sin embargo, enterró ayer para siempre el típico desplante de quien después de citar a Dylan Thomas, miraba con desdén al desprevenido lector que solo sabía de la existencia de Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan pa' los cuates, y decretó con el otorgamiento del Premio Nobel que la ecuación a partir de ya es a la inversa. El genio literario que merece la distinción es el cantante, no aquel desenfadado autor de poemas. El año pasado abrió el abanico con el reconocimiento a una periodista, Svetlana Aleksiévich, ahora un cantante de folk y rock.

La polémica que ha desatado el premio pasa sobre todo por la diferencia entre si un cantante, en este caso Bob Dylan, merece el máximo premio literario, o si ese cantante es de la predilección del consultado. Hay hordas desde las primeras horas de ayer aclamando al ganador, que tenía las apuestas 33/1 la víspera, porque son amantes de su música, siervos que se postran ante el de Minnesota como en su momento, hace 40 años, lo hacía una reina europea que llevaba una hippie dentro. Acaso la pregunta sea la incorrecta.

La Academia, por cierto, ha puesto el clavo definitivo al ataúd que encerraba aquella disertación de Frank Sinatra, quien daba unos cuantos años de sobrevivencia a ese ritmo que nunca lo convenció, pese a que el propio Elvis Presley no solo intentó iluminarlo en el gusto al oído, sino a que ensayara bailarlo, sin éxito, por supuesto. El comité en Suecia encumbró al rock para siempre, como si le hiciera falta, mas ahora afronta reclamos no solo de quienes esperaban a un literato digamos "puro", sino de los aficionados a las letras de Leonard Cohen, Tom Waits (aún vivos) y, sobre todo, de Jim Morrison (muerto en 1971), quien sí escribía poesía mayor, después convertida en rolas por los Doors, y ahora pasa a la lista de las omisiones. Mañana, más del tema en Fusilerías.

www.twitter.com/acvilleda

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.