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Miércoles , 17.10.2018 / 03:50 Hoy

Fusilerías

Coetzee: de la universidad medieval a 'Panama Papers'

Alfredo C. Villeda

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John Maxwell Coetzee (Sudáfrica 1940) acababa de disertar, con esa voz suave, sobre los rituales medievales de la toga y el birrete para las graduaciones universitarias y la entrega de doctorados honoris causa, como el que le otorgó la Universidad Iberoamericana el miércoles pasado, cuando el coro alemán que amenizó el acto, dirigido por Jessica Giesemann Fink y Józef Olechowski al piano, se arrancó con "La Bamba", arreglo a cargo de Ramón Noble.

Más sorprendió la elección de la pieza a algunos asistentes al auditorio principal de esa casa de estudios que al imperturbable escritor, premio Nobel de Literatura 2003, quien al final de la ceremonia, presidida por el rector David Fernández Dávalos, departió sin prisas ni exquisiteces, propias de muchos de sus célebres colegas, con autoridades universitarias, profesores, estudiantes y la prensa, vino de honor de por medio.

El tema universitario, por cierto, no es raro en la obra ni en el quehacer cotidiano del autor. Matemático y estudioso de las letras en grados de instrucción superior, es maestro en la Universidad de Ciudad del Cabo y ha hecho residencias en múltiples campus del mundo. El asunto figura en varias novelas, incluida una publicada después de haber recibido el galardón de la Academia Sueca: Diario de un mal año (2009).

La anécdota parece autobiográfica y acaso pueda serlo, una vez que el propio Coetzee ha dicho que toda novela tiene esa característica. Un autor australiano (él ya tiene esa nacionalidad) escribe una serie de ensayos y cuenta con la ayuda de una joven vecina, Anya, en labores de mecanografía.

Pero a diferencia de una estructura formal, es decir, alternando los pasajes por capítulos, aquí en una misma página, cortada por la mitad, se lee arriba el análisis político-literario que hace el viejo escritor sobre los distintos tópicos encomendados y abajo la relación que va entretejiendo con la chica escribiente, hasta que aparece en escena Alan, el novio de la mujer, y la trama se trastorna.

En el apartado "Sobre las universidades", el personaje escribe: "Siempre ha habido cierta falsedad en la afirmación de que las universidades son instituciones autónomas. Sin embargo, lo que padecieron durante las décadas de los años 80 y 90 fue bastante vergonzoso, pues bajo la amenaza de que les recortarían el financiamiento, les permitieron convertirse en empresas comerciales, donde los profesores que antes habían realizado sus investigaciones con libertad soberana se transformaron en agobiados empleados que debían cumplir con cuotas fijadas bajo el escrutinio de gerentes profesionales. Es dudoso que los antiguos poderes del profesorado lleguen alguna vez a restaurarse".

Poco más o menos lo que expuso en la Ibero acerca de la universidad, si bien en este volumen destaca también su crítica a la "histeria" con la que potencias reaccionan al terrorismo. Así lo explica el personaje-autor: "Se ha empleado la palabra 'histérica' para calificar la reacción de los gobiernos de EU, GB y Australia a los ataques terroristas (...) Una de las explicaciones es la de que el nuevo enemigo es irracional. Los antiguos enemigos soviéticos podían haber sido astutos y hasta diabólicos, pero no eran irracionales. Jugaban a la diplomacia nuclear como jugaban al ajedrez".

Sin embargo, continúa el análisis, a los terroristas islámicos les tiene sin cuidado la supervivencia, ya sea a nivel individual (esta vida no es nada comparada con la vida después de la muerte), ya sea a nivel nacional (el islam es más grande que la nación; Dios no permitirá que el islam sea derrotado). Y agrega: Tampoco tales terroristas se rigen por el cálculo racionalista de los costos y los beneficios: basta con dar un golpe a los enemigos de Dios, y el costo de ese golpe, material o humano, carece de importancia.

De aquí Coetzee, en el papel del viejo escritor, concluye con una visión que en el futuro cercano, nuestros días, le da la razón ya no hablando de Al Qaeda, sino prefigurando al Estado Islámico: "Como los terroristas son el equivalente no de un ejército adversario, sino de una banda criminal armada que no representa a ningún Estado y no reivindica ningún hogar nacional, el conflicto en que nos meten es categóricamente distinto del conflicto entre Estados, que debe abordarse con una serie de reglas distintas".

Y de ahí se derivan, dice, leyes contra la libertad de expresión anticuadas, pues en la nueva era no hay secretos. Este texto, de 2005 en la cronología del relato, cómo luce actual con Isis, Wikileaks y Panama Papers.

www.twitter.com/acvilleda

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