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Lunes , 18.06.2018 / 03:15 Hoy

Columna de Alfredo Castillo

La lesión de Rafael Nadal

Alfredo Castillo

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Para Alejandro El Güero” Burillo

Este fin de semana Juan Martín del Potro se coronó en la vigésima quinta edición del Abierto Mexicano de Acapulco. Y aunque el torneo fue espectacular y recibió a seis de los primeros diez jugadores del mundo, la nota que ha recorrido más los titulares en el mundo fue la baja de Rafael Nadal del torneo.

Y ha sido nota principalmente por dos razones.

Primero, porque muchos aficionados consideraron que se les tomó el pelo al anunciar que Rafael Nadal jugaría el torneo no obstante que aún no estaba en condiciones para ello.

Y segundo, porque ya validada la gravedad de su lesión, Rafael Nadal por primera vez desde el 2003 no jugará ni Indian Wells ni Miami, por lo que se perderá estos dos Masters 1000 y por tanto se alejará aun más de retomar el número uno del ranking mundial.

Veamos ambos puntos:

Rafael Nadal venía de una lesión en el muslo en el Abierto de Australia. Desde su retiro contra Marin Cilic en los cuartos de final, Nadal no jugó ningún otro torneo. Por lo anterior, cuando confirmó su asistencia al Abierto de Acapulco muchos se preguntaron si no sería solo una estrategia de los organizadores para mantener la expectativa en el torneo así como la derrama económica que representaba su presencia.

Aunque es normal que se generara esta duda, ni Rafael Nadal ni los organizadores jamás consideraron que el español no jugaría el torneo. Por el contrario, jugarlo para Nadal representaba volver al número uno del mundo ante la cancelación de Roger Federer de su participación en Dubai.

Y llegar como número uno del mundo a los Masters Series 1000 de Indian Wells y Miami le ofrecía invariables ventajas como la opción de poder escoger turno (horario) en sus partidos, así como llegar con más tiempo de descanso a la siguiente ronda.

Prueba de que Nadal estaba preparado para Acapulco, es que el español tenía ya una semana en México (entrenaba en su hotel de Cozumel) antes de llegar al Puerto cuatro días antes de su participación en primera ronda.

Además, el sábado entrenó en público ante Alexander Zverev. Y el domingo dio una exhibición de dobles y entrenó también en público con John Isner. El lunes, en una sesión de entrenamiento nocturna, un día antes de su participación, fue cuando sufrió el desgarro del mismo músculo donde se lesionó en Australia.

¿Quién está dos semanas en un país para no jugar el torneo? (El año pasado Djokovic llegó el mismo día del sorteo). ¿Quién “finge” una lesión para posteriormente darse de baja de dos Masters 1000 por primera vez en 15 años de carrera? ¿Quién elude jugar un torneo cuando el sorteo le era totalmente favorable para llegar a la final y hacer esto le significaba ser el número uno del mundo de nuevo? (Zverev, Del Potro, Thiem, Nishikori, estaban en la otra llave).

Me siento obligado a escribirlo porque no obstante de esos datos evidentes, la afición tenística que conozco me siguen insistiendo en que “era obvio que Nadal no iba a jugar Acapulco y que solo lo hicieron para que no se cancelaran vuelos y reservaciones, además de conservar el alto valor de reventa de los boletos.”

Hoy podemos afirmar que la lesión de Nadal no solo le ha costado el número uno del mundo, sino que ante la repetición de la misma causa de la lesión, es posible que tampoco pueda estar al 100 por ciento en la temporada de arcilla cuando debe defender los campeonatos en Mónaco, Barcelona, Madrid y Roland Garros.

No podemos olvidar que salvo el Abierto de Australia de este año en donde se retiró en cuartos de final, Nadal no juega un torneo desde Basilea en octubre del año pasado. Además, aunque él mismo lo haya propiciado, ya no tiene a Toni Nadal y está próximo a cumplir 32 años de edad.

Y aunque muchos digan que Roger Federer va para 37 años hay varias diferencias en ello. Primero, Federer desde el año pasado se dosifica en los torneos y juega solo los necesarios (Roger estuvo en Australia, Dubai, Indian Wells, Miami, Sttutgart, Halle, Wimbledon, Montreal y el US Open en los primeros 9 meses).

Y lo que yo considero lo más importante: juega lo necesario para ganar sin desgastarse más de lo requerido.

A diferencia de Nadal que solo su temporada de arcilla incluye Mónaco, Barcelona, Roma, Madrid y Roland Garros. Y el otro punto que no favorece a Nadal con su físico es que aunque sea nada más un entrenamiento practica como si fuera la final de un Grand Slam, su nivel de exigencia es el máximo en cada pelota que golpea.

Por todo eso considero que los aficionados al tenis perdimos por no poder ver a Nadal en nuestro país, pero los que realmente somos fans de él, por mucho hubiéramos preferido que no jugara Acapulco si eso le representaba llegar bien a Indian Wells y Miami.

Ahora nos toca como espectadores vivir este año con la incertidumbre si el diez veces ganador de Roland Garros podrá defender con éxito este año su título y si, de menos, podrá conservar el número dos del ranking mundial. ¡Vamos Rafa!

Twitter@ACC_Castillo

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