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Jueves , 21.06.2018 / 05:46 Hoy

Voz Ciudadana

Ni sumisas ni princesas, mujeres audaces, valientes y decididas #Desprincesamiento

Alfredo Alcalá Montaño

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En medio de una cultura patriarcal, machista y misógina, en pleno mes del amor y la amistad, es un buen momento para hablar de una iniciativa denominada desprincesamiento, la cual busca enseñar a las niñas las múltiples formas opresivas a las que se encuentran expuestas desde su infancia para lograr su plena autonomía.

Las niñas, desde muy pequeñas, se les enseña a vestirse con tonalidades rosas, ser delicadas en su manera de actuar, así como en sus movimientos, además, se les imponen códigos sociales exclusivos, como el ser sumisas y serviciales, a estar siempre alegres y, por supuesto, a esperar a un príncipe azul que las rescatará, cuidará y protegerá.

Que diferente sería, enseñarles a ser rebeldes y libres, para defenderse de los embates de la vida. Enseñarles a ser atrevidas, a poder expresarse y vestirse libremente. Ser atrevida y romper con miedos y paradigmas.

Romper y acabar de una vez por todas, con el famoso mito del príncipe azul, tan utilizado en cuentos y películas, que son al final de cuentas, historias de fantasía. Esperando ser conquistadas, en vez de enseñarles a tomar decisiones, actuar, atreverse y asumir riesgos.

Es momento de romper con estas historias de fantasía, que han sido el sueño de muchas niñas, por múltiples generaciones, a quienes les han internalizado la idea de que “las princesas son guapas, están asustadas, se enamoran del primero que las salva, y esperan encerradas en su torre sin hacer nada para escapar de ella”, como diría, Victoria Sau.

Y considerando que la infancia es una etapa en donde se tienen ciertas expectativas de lo que esperamos de la vida, debemos cambiar el entorno cultural que las obliga a convertirse en princesas rosas, frágiles y dóciles, en espera de su príncipe azul, a quienes se nos enseña a ser los hombres de acción.

Basta con acudir a cualquier escuela de educación básica, para encontrar una clara diferenciación sexual, en la cual a una niña la visten con su mochila y ropa de color rosa, además con estampados de princesas. De ahí, la importancia de impulsar políticas públicas, que erradiquen la reproducción de estereotipos, y las escuelas, son un lugar propicio, para reeducar y ser un espacio de igualdad.

Ni que decir de los dibujos animados, que son un fuerte factor que influye, no falta la fiesta en la cual ella es la princesa y todo está decorado para que así lo sea. El resultado conseguido es, evidentemente, formar a una princesa.

Pero el gran problema, es saber que ser formar una princesa de cuentos, llevada a la vida real, genera grandes complicaciones, porque es el primer paso y un parteaguas para reproducir las violencias contra las mujeres.

De acuerdo a los datos arrojados por el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) indican que 7 de cada 10 jóvenes sufren de violencia en su relación de noviazgo (un 76% de violencia psicológica, 16.5% de violencia sexual y 15% de violencia física); es decir, las chicas más jóvenes continúan siendo un colectivo vulnerable, y esta vulnerabilidad se refleja en sus relaciones de pareja.

Claro debemos tener, que no solo hay que reeducar a las niñas, sino a todas las personas involucradas en su cuidado y crianza.

Proyecto desprincesamiento

Por lo mencionado, anteriormente, es fundamental, apoyar y difundir los proyectos que trabajan por el desprincesamiento, para favorecer la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, y lograr reducir al mínimo, hasta el punto de su desaparición, de los falsos y arraigados estereotipos del príncipe fuerte y valiente, así como el de la princesa tierna, indefensa y dócil.

“Actualmente hay proyectos e iniciativas que buscan emprender el camino del autoconocimiento hacia las niñas acerca de las múltiples formas opresivas a las que se encuentran expuestas desde su infancia, para que de esta forma se pueda lograr la autodeterminación y la autonomía propias que les permita a éstas y todas las mujeres vivir en libertad, crear relaciones que no impliquen dinámicas violentas y, sobre todo, construir una realidad en donde puedan ser ellas mismas sin miedo o culpa de serlo”.

Una de las propuestas es el Proyecto Desprincesamiento, iniciativa feminista diseñada y dirigida por la politóloga, escritora de literatura infantil y presidenta en Folee A.C., Daniela Lombardo.

Esta propuesta surge como un proceso y una iniciativa educativa en donde se busca reeducar a las niñas en cuestiones de rivalización entre mujeres, el concepto de sororidad, los ideales de belleza, el amor romántico y algo muy importante, la violencia contra las mujeres. “Rompe y resignifica este papel de la princesa de un cuento, donde la mujer va a ser rescatada por un príncipe azul, estereotipo normalizado, ideal imposible de alcanzar en los imaginarios sociales, el príncipe que le solucionará todo”. Se ha creado una comunidad denominada DesprincesamientoMX, proyecto dirigido a niñas y adolescentes mujeres por la importancia de generar espacios donde puedan expresarse libremente sin ser juzgadas, donde puedan establecer vínculos que en un futuro les sirvan como base para su organización y toma de decisiones, para formar una red de ayuda y autocuidado entre ellas que les pueda proporcionar estabilidad y bienestar en sus vidas.

Las actividades son una serie de talleres y cursos vivenciales, sobre feminidades no opresivas en la infancia. Algunas de sus redes son: fanpage, @desprincesamientolombardo y twitter, @DesprincesaMX

Es momento de trabajar por un mundo, donde haya más mujeres audaces, valientes, atrevidas y decididas.

#DebatesSí

Twitter: @alfreduam
alfreduam@yahoo.com.mx
FB: Alfredo Alcala Montaño
www.alfredoalcala.mex.tl

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