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Domingo , 19.08.2018 / 19:11 Hoy

Voz Ciudadana

Elecciones en Hidalgo: La Democracia Representativa ¿A quién representa?

Alfredo Alcalá Montaño

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Uno de los resultados del pasado proceso electoral, es el notorio descredito sobre el vigente modelo electoral, que ha buscado dotar de gobernabilidad al sistema político, sin alcanzar un sano y necesario equilibrio con la representatividad.

Sobre todo a nivel municipal es donde necesitamos cambiar la formula, la cual es por planillas, esto significa que el partido o candidatura que gane obtiene en automático la mayoría del cabildo (más del 50%), aunque su porcentaje de votación sea mucho menor. De esta manera se dota de gobernabilidad, pero se pierde legitimidad y representatividad.

La gobernabilidad supone que no sólo se adopten decisiones en forma oportuna y con el menor costo político y económico, sino que éstas sean implementadas y generen apoyo en la sociedad.

Una representación democrática supone no sólo dar cabida a la pluralidad de intereses que existen en la sociedad, sino agregarlos de tal manera que se puedan atender y/o resolver, por parte de los tomadores de decisión, las necesidades y problemáticas sociales generadas en el colectivo social.

LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA ¿A QUIÉN REPRESENTA?

La denominada democracia elitista, plantea que las elites políticas acepten la alternancia en el poder y ésta ocurra tranquilamente sin violencia o discontinuidad institucional y la toma de decisiones implique la concertación de compromisos entre ellas, pero además que exista una aceptación pasiva por parte de la población (ni siquiera considerada ciudadanía como tal).

Un ejemplo del agotamiento de la democracia elitista (o representativa), lo encontramos en la respuesta de la siguiente pregunta ¿Cuánto representan los partidos en Hidalgo realmente?

Para este ejercicio se toma como referencia el total de votos emitidos en la elección de diputados federales del 2015. Ya que la elección de este año 2016 es atípica, porque mientras no se reforme la ley, en Hidalgo está imposibilitada la opción de un verdadero empate electoral (es decir, una elección concurrente federal y estatal, la cual incluiría, Presidente de la República, Senadores, Diputados Federales, Gubernatura, Congreso Local, y Presidencias Municipales).

Considerando la lista nominal, que en su momento era de 1,969,434, estaríamos hablando que los partidos tienen el siguiente nivel de representación:

– PAN con 111,254 votos, representa al 5.64%;

– PRI, con 301,903 votos al 15.32%;

– PRD con 85,815 al 4.35%;

– PVEM con 46,534 votos al 2.36%;

– PT con 18,278 votos al 0.92% ;

– Movimiento Ciudadano con 13,816 votos al 0.70%

– PANAL con 83,155 votos al 4.22%;

– Morena con 63,354 votos al 3.21%;

– Humanista con 16,885 votos al 0.085%, y

– Encuentro Social con 83,443 al 4.23%.

Sin embargo, los partidos en un intento de dotarse de legitimidad buscan tomar como referencia tan solo el número de personas que votaron, de esta manera la percepción es radicalmente distinta:

– PAN con 111,254 votos, representa al 12.48%;

– PRI, con 301,903 votos al 33.86%;

– PRD con 85,815 al 9.62%;

– PVEM con 46,534 votos al 5.22%;

– PT con 18,278 votos al 2.05% ;

– Movimiento Ciudadano, con 13,816 votos al 01.54%

– PANAL con 83,155 votos al 9.32%;

– Morena con 63,354 votos al 7.10%;

– Humanista con 16,885 votos al 1.89%, y

– Encuentro Social con 83,443 al 9.36%.

Esto significa que el nivel de representatividad es baja, ello sin considerar, que muchas veces la agenda legislativa, no va en función (como debería de ser) de las necesidades de la ciudadanía del respectivo distrito electoral que representan, por el contrario mantienen una línea partidaria.

Sin embargo, la democracia no va sola, no se construye de arriba hacia abajo. Se construye desde y con la sociedad.

La democracia elitista se ha restringido a un simple método de selección de diversos tipos de cargos públicos, que se disputan las elites políticas, llegando a los extremos de convertirse en simples rituales. Por lo que se vuelve preocupante que en la democracia elitista se observe la ausencia de un elemento insustituible: el principio de ciudadanía.

“LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA EN MÉXICO E HIDALGO ES COMO UNA GELATINA INSÍPIDA QUE NO TERMINA DE CUAJAR”

Para consolidar la democracia en México debemos favorecer la competencia electoral y la rendición de cuentas, lo que significa elevar el grado de información de los votantes, que a su vez se relaciona con su nivel de educación y de ingreso.

Además la competencia debe iniciar desde la obligatoriedad de que se realicen verdaderos procesos internos democráticos, en los partidos políticos.

Para ello se debe impulsar lo que bien podría denominarse como elecciones primarias, es decir, que todo aspirante a ser candidato o candidata, compita de manera democrática al interior de su partido.

“Por una sociedad libre de discriminación y de violencia”

Twitter: @alfreduam
alfreduam@yahoo.com.mx
FB: Alfredo Alcala Montaño
www.alfredoalcala.mex.tl

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