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Sábado , 22.09.2018 / 22:27 Hoy

Opinión

Autonomía universitaria a conveniencia gubernamental. Parte 2

Alfonso Yáñez

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En 1931, el entonces candidato a la gubernatura, general José Mijares Palencia, prometió llevar a cabo esa transformación, y crear así la Universidad de Oriente, que sería autónoma.

Tres años después, ese propósito se vería obstaculizado por el debate nacional en torno a la educación socialista, que implantaría, en todos sus niveles, el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas.[5]

Los colegios particulares, al igual que empresarios y grupos católicos se opusieron a la reforma, que calificaban como parte de un "plan bolchevique".[6]

Para sustraerse a los proyectos oficiales, auspiciaron la creación de universidades autónomas, de filiación derechista, como la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

El gobernador del Estado de Puebla, Maximino Ávila Camacho, quien desempeñó ese cargo de 1936 a 1941, quiso implantar la educación socialista, a lo que se opusieron grupos conservadores acicateados por algunos sacerdotes.

En 1937, el Colegio del Estado se transformó en Universidad, y en la época de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades trataron de militarizarla, lo que fracasó "gracias a un movimiento estudiantil"[7]

En 1952, se llevaron a cabo una serie de protestas contra la disposición del gobernador, general Rafael Ávila Camacho (1951-1957), para militarizar la Universidad de Puebla, haciéndola una copia del Colegio Militar, en lo referente a la disciplina marcial, una educación más estricta "e incluir todo lo referente a los aspectos de la vida militar".[8]

"La militarización de la Universidad dejó únicamente a tres civiles entre las principales autoridades, el Rector, el secretario general y el oficial mayor"[9]

Frente a tal situación, afloró el malestar estudiantil, principalmente en las escuelas de Ciencias Físico Matemáticas, Ciencias Químicas, Odontología y la Preparatoria de la Universidad... con el respaldo de algunos sindicatos de la entidad, como el de los telefonistas y el ferrocarrilero".[10]

Por otro lado, la transformación del Colegio del Estado en Universidad de Puebla "no se propuso una auténtica modernización, lo que se observa es una reforma a su reglamentación, reforzando el control del gobierno sobre la Universidad..."[11]

"Los planes y programas de estudios se mantuvieron sin cambio, se instaló una estructura académica y cultural que recordaba las enseñanzas del siglo XIX... La militarización de la Universidad era un hecho para los años cuarenta, en suma una institución que servía a los fines del cacicazgo avilacamachista, que adoleció de paralización académica, de desfallecimiento cultural y de nula participación política...".[12]

IPN, 23 DE SEPTIEMBRE DE 1956

En 1956, un fuerte conflicto en el Instituto Politécnico Nacional y en otras instituciones educativas, evidenciaría, por un lado, la derechización de las políticas educativas y, por otro, motivaría el otorgamiento de la autonomía en universidades como la de Puebla.

El 23 de septiembre de 1956, el ejército desalojó el Internado del Instituto Politécnico Nacional, poniendo fin a un movimiento estudiantil que se había extendido a varias entidades y que "fue sin duda alguna, el movimiento o la lucha estudiantil de más grandes proporciones que haya vivido el país en su época contemporánea". [13]

El conflicto fue el más importante en el país antes del movimiento del 68, involucró a más de 70 mil estudiantes, se había iniciado el 11 de abril del 56, y afectó a escuelas del DF, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Baja California, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y Yucatán.

Además de la renuncia del director general del IPN, Rodolfo Hernández Corzo, las demandas incluían la construcción de nuevas instalaciones, creación de más escuelas prevocacionales, amento de la ayuda económica a los alumnos de menores recursos, adquisición de vehículos, y participación de los estudiantes en la administración, así como una mayor autonomía mediante una ley orgánica.

Similares eran las peticiones del estudiantado de otros planteles como la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Normal de Maestros y la Escuela Normal Superior.[14]

Pese a que el 21 de junio los estudiantes firmaron acuerdos con las autoridades del IPN, estos no fueron respetados, por lo que la lucha prosiguió hasta la ocupación militar del Internado, medida que había sido solicitada por el nuevo director del Politécnico, el empresario Alejo Peralta.

Peralta alegó que el internado era "el germen de la indisciplina, de la anarquía y de la corrupción estudiantil".[15]

Afirmaba que allí se enseñaba "la corrupción y la falta de respeto a los demás, a la propiedad privada, al prójimo, al propio estudiantado y a las autoridades".

Los periódicos de la época, lo mismo que la clase política, salvo excepciones, prodigó ataques aún más virulentos contra los internos del IPN, a los que se calificaba de "vividores", "mariguanos", "agitadores comunistas", "mariachis sin guitarra", "verdaderos bandoleros que usufructuaban la condición de estudiantes estafando al estado".[16]

Funcionarios y políticos priístas se sumaron con entusiasmo a la campaña anticomunista contra los politécnicos, y en algunos casos dejaban ver la idea de modificar radicalmente las directrices de la educación pública.

En particular, se cuestionaban los aspectos asistencialistas de la educación pública, que finalmente eran una forma de ayuda a los pobres y por ende de justicia social.

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