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Domingo , 15.07.2018 / 14:13 Hoy

Apuntes pedagógicos

Tránsito y cambio en la gestión institucional

Alfonso Torres Hernández

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El tránsito y cambio en los gobiernos aparece hoy en día como un factor sustantivo en las transformaciones de países con diferentes niveles de desarrollo. En el ámbito educativo, en las últimas décadas, se han encontrado desde políticas orientadas hacia la privatización de los servicios y estrategias de descentralización, hasta programas de reestructuración global de las formas de administrar y gestionar los servicios. En este tenor, un proyecto que pretenda transitar de modelo de gestión institucional, centra su atención en la idea de que las organizaciones se conviertan en espacios altamente eficientes, transparentes, compactos, con un creciente grado de responsabilidad en la rendición de cuentas ante la sociedad, y considera que es en éstas organizaciones donde se espera que las acciones de los actores y grupos transformen socialmente sus sentidos; donde los recursos se distribuyan y apliquen de manera equitativa, justa y pertinentemente. En este sentido, es en las organizaciones donde se deben generar políticas racionales y científicamente implementadas, donde las reglas, leyes y normas que operen en la práctica deben ser con marcos de interacción y regulación que den sentido y certidumbre en la interpretación de las personas; donde la sociedad encuentre una real y oportuna relación con los administradores y sus instituciones, para ser más eficaces.

Desde estas reflexiones, en las entidades federativas, particularmente en el estado de Hidalgo, resulta necesario la realización de una propuesta de innovación que consolide las políticas educativas, a través de una reorganización estructural, capacitación de administradores, implementación de sistemas híbridos de gestión, con procesos fortalecidos y fundamentados en la democracia y la participación social. El Sistema Educativo Mexicano (SEM) se ha constituido históricamente a partir de una serie de intervenciones de oferta que se diseña e instrumenta en forma vertical, es decir, de la cúspide administrativa hacia las bases y del centro del poder hacia la periferia. Las medidas de oferta, necesarias para el SEM, requieren ahora ser completadas con medidas de demanda, es decir, las que desarrollan en la base del sistema, maestros, directivos de escuela, padres de familia, supervisores, etcétera, y en la periferia del poder y cuyos efectos, de existir las estrategias adecuadas, pueden propagarse gradualmente hacia la cúspide del sistema y hacia el centro del poder, ya sea para fines normativos y/o de política educativa. Los comités de padres de familia de una escuela determinada y el conjunto de actividades que desempeñan son ejemplos de estas medidas (Juan Prawda y Gustavo Flores, 2001)

De ser así, el sistema educativo estatal, deberá transformarse en un conjunto de instancias que tengan lógica integral y congruencia, donde su actuación pueda ser heterogénea para la búsqueda de la innovación; autónoma para el desarrollo de acciones sustantivas, además que pueda crear redes sociales que permitan elevar la calidad y equidad educativas.

En este trayecto hacia un modelo de gestión diferente, se deben tomar en consideración la capacidad de los sujetos y las instituciones que se encargarían de operativizar las propuestas innovadoras, en muchos casos los tropiezos, errores y conflictos, han sido por inercias y situaciones propias del contexto que no se atendieron a tiempo. Este tipo de proyecto de transformación requiere y requerirá de organizaciones competentes e inteligentes, por lo que una acción fundamental será la de establecer programas de capacitación y actualización para la formación continua de cuadros que concreten las acciones y tomen decisiones. La formación de los cuadros de funcionarios (jefes de departamentos, supervisión, directores de área y de escuela, etc.), representa una oportunidad para compartir las visiones de la realidad estatal y al mismo tiempo involucrarse en la responsabilidad de impulsar de manera conjunta, consensuada, sistemática y como producto de la evaluación, propuestas que ayuden a impulsar la innovación y la calidad de los servicios educativos que actualmente se ofrecen.

Por otra parte, los esfuerzos hasta ahora realizados para introducir cambios, han subestimado la cultura de la escuela y del aula para adaptar, aceptar y/o rechazar innovaciones que entran en conflicto con las estructuras y valores dominantes en el ámbito escolar. Es relativamente fácil introducir cambios superficiales que no amenacen las estructuras existentes, pero no lo es cuando el desafío es cambiar las actitudes y concepciones de los actores que intervienen en los procesos de la enseñanza-aprendizaje. Un proyecto de tránsito y cambio en la gestión, por sí mismo, no propiciará la mejora, si paralelamente no hay dinámicas de apoyo y estímulos externos, que habiliten internamente a los centros escolares para que en sus propios espacios y con sus particularidades lleven a cabo los cambios propuestos.

torresama@yahoo.com.mx

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