• Regístrate
Estás leyendo: Tensiones en el campo de la gestión
Comparte esta noticia
Domingo , 23.09.2018 / 04:35 Hoy

Tensiones en el campo de la gestión

Publicidad
Publicidad

Nadie puede dudar que realmente en el campo de la gestión educativa existan intensiones para promover procesos de cambio, aún cuando sean bajo una lógica de orden instrumental, en los últimos años. En lo particular el campo de la gestión escolar ha sido sujeto a estos procesos, aún cuando la expresión cotidiana parezca inamovible. La presencia de un modelo de gestión más claro que oriente la innovación al interior de las escuelas, va más allá de la formación y y procesos evaluativos pensados para los docentes y directivos. Sin embargo, estas dos condiciones, combinadas con la necesidad de cambio e innovación, presentes en el contexto actual, han ido configurando ciertas tensiones en el accionar cotidiano de estos actores, encargados de conducir y ejecutar las reformas educativas en su ámbito de acción, que suponen el inicio de una dinámica de innovación permanente en el seno del sistema educativo estatal o nacional.

Las tensiones a las que me refiero, pueden identificarse en asuntos en conflicto que no deberían asumirse como dilemas. Esto quiere decir que en la constitución de sus prácticas se debería asumir que existe el problema de integrar, articular, o armonizar cuestiones que permanentemente parecen estar enfrentadas o en lucha. De la efectiva articulación que desarrollen de esas cuestiones puede depender la viabilidad de las reformas educativas en su escuela y/o aula y su impacto para orientar las transformaciones.

En este sentido, la tensión entre innovación y tradición, entre ser autoridad o compañero, entre lo laboral y lo profesional, etc. se presentan ineludiblemente en la vida cotidiana escolar. Cada una de las tensiones que se han identificado encierra un desafío, cuyo mayor o menor grado de superación condiciona en alguna medida, el nivel de alcance de la reforma educativa en proceso, es decir, será el resultado de la particular dinámica que establecen los actores en torno a las cuestiones de la agenda en un espacio escolar predeterminado.

Todas las instituciones, y las escuelas no son precisamente una excepción, se caracterizan por vivir diversos tipos de conflictos, de distinta índole y de diferente intensidad. Generados en muchas ocasiones por las tensiones existentes, la cotidianidad de los conflictos se presenta como un proceso y una de las características centrales y definitorias de los centros educativos. Existen conflictos entre profesores, conflictos entre profesores y alumnos, conflictos entre profesores y padres de alumnos, conflictos entre profesores y la dirección o supervisión de la escuela, etc. Esto constituye, evidentemente, que las instituciones escolares, son de naturaleza conflictiva, donde los procesos se complejizan aún más por la subjetividad de los sujetos y los procesos de interacción social que desarrollan permanentemente.

Como ocurre con otras prácticas sociales, la docencia y la práctica directiva, no son ajenas a los signos que las caracterizan como muy complejas. Tal complejidad deviene en este caso del hecho de que se desarrolla en escenarios singulares y determinados por el contexto. Signada por esta impronta, es evidente que las determinantes que cruzan y hacen complejas las prácticas impactan mucho en la tarea escolar cotidiana. Eso hace que esté sometida a tensiones que provocan, en muchos casos, una inestabilidad en aquello que se pondera como su tarea central: la mejora de las prácticas de enseñanza, la gestión y el aprendizaje. Por ello, es importante reconocer que, en estos procesos formativos, resulta de interés particular diferenciar razones que den cuenta de estas tensiones y sus implicaciones.

Desde un nivel de análisis macrosocial, dichas tensiones remitirían al contexto del cambio y a las paradojas, que, con relación a aquel, se expresan en el marco de la globalización, recuperando aportes de diferentes autores, entre ellos Braslavski (2000). En tal sentido, la referencia al impacto de las condiciones que determinan las prácticas desde las políticas, y su expresión en diferentes formas de regulación y de prescripción, cobra sentido. De igual manera, a los discursos, como expresión legitimadora de la apropiación social de la práctica, que en gran medida son contradictorios.

En este nivel de análisis, es importante también el contexto histórico social concreto en que dichas prácticas se inscriben: reguladas por una red burocrática (normativas, prescripciones) que tienen su origen en una organización jerárquica-centralista (en muchos casos todavía ejecutora de decisiones tomadas por otros) y en ámbitos de acción caracterizados por conflictos, sentidos y significados politizados. En este contexto, los docentes y directivos despliegan su trabajo en un ámbito particular de circulación de poder. Dentro de la red de relaciones que establece con sus pares, que para mantenerse supone reconocimientos mutuos y construcción de espacios de micropoder y manejos sutiles o de complicidad.

torresama@yahoo.com.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.