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Jueves , 18.10.2018 / 12:03 Hoy

Apuntes pedagógicos

Reforma educativa y conflicto docente

Alfonso Torres Hernández

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Con la reforma educativa en materia laboral de 2013, los docentes mexicanos se han visto atiborrados de nuevas exigencias laborales y profesionales, y por supuesto que sociales, que los han llevado a reposicionarse y a reconfigurar su perfil para hacer frente a nuevos escenarios, particularmente en un escenario de conflicto. En este sentido, cuando un conflicto encuentra eco en el contexto de su desarrollo trasciende hacia el campo social y emerge una situación de conflictividad docente, como sucede actualmente en México.

Para tener una mirada y panorama más amplio del conflicto docente en México, es necesario mirar las formas de lucha y de comprensión del conflicto docente en otros países de Latinoamérica. Suárez (2004) argumenta que esto puede llevar a reconceptualizar la conflictividad docente, en este punto considera oportuno, y necesario, recuperar a Bourdieu con la noción de campo. Un campo se define como “una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones se definen objetivamente en su existencia y en las determinaciones que oponen a sus ocupantes, ya sean agentes o instituciones, por su situación (situs) actual y potencia en la estructura de la distribución de diferentes espacios de poder (o de capital) y de paso por sus relaciones objetivas con las demás posiciones (dominación, subordinación, homología, etc.)” (BOURDIEU, 1995:64)

En este sentido, la conflictividad docente se constituye en función de determinantes históricas y sociales, inscritas en contextos particulares de política educativa, por ello, la resistencia y rechazo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a la reforma educativa en materia laboral planteada por el gobierno actual, tuvo eco para alcanzar niveles de nacionalización. Esta empatía que se logro con la sociedad, hace percibir entonces que el conflicto no es estático sino que tiene dinamismo que se genera en la interacción cotidiana y no necesariamente en la posición reaccionaria hacia las jerarquías.

Interesante resulta por otra parte, la constitución del conflicto desde una integralidad que contemple aspectos políticos, educativos, culturales, económicos y sociales; es decir, el conflicto se considera como un espacio social donde tienen lugar una serie de procesos y relaciones que expresan heterogeneidades, diferencias y particularidades propias del contexto donde están inscritas, se expresa como un acto de constitución en un marco de totalidad.

Desde esta perspectiva, el movimiento de resistencia de la CNTE como forma de lucha innovadora frente a la reforma, significa lo que Suárez (2004) llama punto de inflexión, o que también se puede llamar coyuntura, en tanto que se presenta como una situación de ruptura con la tradición de lucha. La condición más enriquecedora en este caso, lo constituye la colectividad que convoco y que a su vez propicio una nueva discusión de la agenda educativa. Oslak y O´Donell denominan a esto, como la “cuestión”, es decir, un asunto “socialmente problematizado”.

Esta forma de lucha de la CNTE, representa entonces un punto coyuntural en los movimientos sociales de los docentes, un punto de reflexión para reconceptualizar la relación que deben establecer las organizaciones sindicales con el gobierno. Convertir a la educación en un asunto social, no es fácil, sólo se logra a través de lo que Sigfredo Chiroque (2005) denomina la constitución del sujeto colectivo.

El sujeto colectivo, es visto como la conjugación de objetivos, sentimientos, formas de actuar o códigos de los sujetos individuales. Puede ser estudiado como una categoría de análisis relevante para entender que las organizaciones sociales hoy en día necesitan un replanteamiento de sus intenciones respecto al contexto de acción al que pertenecen.

Desde esta concepción, en concordancia con la política educativa que se ha desarrollado en América Latina desde hace décadas, alude a un tipo de organización social, en este caso de los docentes, que hace frente a políticas que hacen daño a su materia de trabajo: la educación. El sentido alternativo, entendido como una cuestión diferente a la predeterminada por los órganos en el poder, emerge como una construcción colectiva para dar respuesta a las demandas.

Finalmente, es posible derivar algunos puntos de análisis que orienten una discusión más profunda:

La reconceptualización de la conflictividad docente implica la asunción de nuevos posicionamientos de los sujetos y actores sociales involucrado.

Los puntos coyunturales deben asumirse como puntos de reflexión para las organizaciones sindicales de docentes como vía para trascender en el posicionamiento al interior de los campos de lucha.

Contextualizar el conflicto implica reconocer su campo problemático como un espacio de posibilidades.

torresama@yahoo.com.mx

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