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Apuntes pedagógicos

Reconstruir al SNTE

Alfonso Torres Hernández

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En el escenario político actual me queda claro que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) necesita transitar hacia una vida institucional más democrática. La exigencia de mejores condiciones laborales, exige también nuevos liderazgos. La cultura sindical instituida durante los últimos 50 años, primero con la Vanguardia Revolucionaria de Jonguitud Barrios y después con el sindicalismo neoliberal de Elba Esther Gordillo (que incluye por supuesto los últimos años de Juan Díaz de la Torre al frente del SNTE) necesita ser erradicada para sentar las bases de un sindicalismo acorde a las exigencias de una sociedad mexicana más democrática.

¿Cómo transitar hacia una nueva cultura sindical? En primer lugar, apuntaré que las arenas políticas donde se mueve la dirigencia nacional y seccionales del SNTE deben dejar de ser sus fuentes de poder para beneficio propio y de sus allegados, para convertirse en escenarios donde la mejora de las condiciones laborales de sus representados y su estabilidad, sea el aliciente de lucha. La estrepitosa derrota electoral que sufrió el Partido Nueva Alianza el 1 de julio de 2018, partido creado por Gordillo por cierto, es un indicador de que los trabajadores de la educación sindicalizados se encuentran cansados de un corporativismo que solo ha encontrado beneficio en sus dirigentes y dejado una estela de pendientes laborales en los trabajadores, particularmente en lo que se refiere a la disminución gradual del salario y poder adquisitivo, además de la decadencia en prestaciones.

En segundo lugar, es necesario aniquilar la cultura de la coacción en el SNTE. La coacción elimina la capacidad de decisión personal para verse obligado a seguir una línea de acción contraria a lo que piensa o quiera hacer, siempre bajo la amenaza explícita, o subliminal, de “beneficiarse” de los “logros sindicales”. La estructura de la organización del SNTE (nacional, seccional, delegación y centro de trabajo) le permite una coacción hacia sus trabajadores casi en su totalidad.

En tercer lugar, la búsqueda de un sindicalismo más democrático, hará emerger al sujeto colectivo. La construcción de un proyecto sindical donde participe la base trabajadora es un dispositivo que fortalecerá la toma de decisiones y la cultura de la participación sindical. Dará fortaleza a su estructura y por consiguiente al planteamiento de demandas laborales. Un sindicato refundado en la base de la colectividad, replanteará su papel corporativo con las políticas estatales y cambiará su mirada hacia sus representados.

En este nuevo escenario entonces, se requieren nuevos liderazgos. No se necesita regresar al pasado caciquil y charril de Jonguitud y Gordillo, ni mucho menos seguir con el sindicalismo impulsado por la dirigencia nacional actual, sometido a la voluntad gubernamental y denigrando a la base trabajadora ofreciéndola como botín político. Se necesita reconstruir al SNTE e hacer que emerjan nuevos liderazgos e ideas para su renovación democrática.

El SNTE que se requiere es un tipo de sindicato que responda a la transformación social que se está dando. Un sindicato que tenga claridad de las demandas laborales de sus trabajadores y de la importancia de su posicionamiento político en la defensa de ellos. Un sindicato más flexible, incluyente y diverso. Un sindicato cuya principal misión sea la defensa de la escuela pública y todo lo que ello implica. El lema “Por la educación al servicio del pueblo” debe ser la guía permanente en la actuación de dirigentes y representados.

La educación, como materia de trabajo, debe verse en su esencia, como un derecho social. El SNTE entonces debe procurar que eso se cumpla de la mejor manera, luchando porque los trabajadores de la educación tengan las mejores condiciones para su labor. Los principios y valores que deben orientar la tarea sindical son aquellos que sustentan el carácter público de nuestra educación.

Este tránsito hacia una nueva cultura sindical, implica entonces la renovación de la estructura sindical y de la instauración de nuevos liderazgos, con un pensamiento diferente, incluyente y democrático. Una estructura renovada que se fortalezca y adapte a las nuevas realidades económicas y sociales vigentes. Este fortalecimiento debe recaer principalmente en el centro de trabajo y delegaciones sindicales, no solo con una mayor participación de las aportaciones sindicales sino generando espacios para una formación político-sindical, ausente hasta la fecha.

torresama@yahoo.com.mx

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